sábado, 28 de mayo de 2011

La voz temática: la sentencia

“Cuando quiero comunicar un mensaje, voy a la oficina de correos”. Esta frase, u otra muy parecida, ha sido atribuida a varios escritores y artistas, entre otros, al dramaturgo Jardiel Poncela y al director de cine Alfred Hitchcock. Con ella se quiere expresar un rechazo al relato con mensaje, con moraleja, con aforismos, con máximas, con lecciones, con un significado político, social o moral concreto. Tales fórmulas serían propias de los cuentos para niños y de las fábulas (es decir, de narraciones infantiles y populares), además de corrresponder a la literatura pedagógica, la literatura militante, la propaganda, las obras de tesis y, en fin, narraciones más bien de segunda fila. Por otro lado, como señala Umberto Eco, esta literatura olvida que los textos artísticos son siempre obras abiertas: contienen numerosas e inesperadas lecturas, interpretaciones no previstas por el autor.
     Asumiendo ambas cosas (perceptivas contrarias al mensaje y carácter abierto de la obra artística), nos encontramos con que algunos cineastas entienden que las películas son tan influyentes que ellos mismos se confieren una gran responsabilidad como creadores. Por eso ciertas poéticas propugnan un cine comprometido, sobre todo, las poéticas de izquierda (la de Elías Querejeta y Fernando León de Aranoa, la de Ken Loach y Costa-Gavras), pero también las poéticas liberales (la de Frank Capra, Billy Wilder o Sidney Lumet). Incluso se acepta un cine, digamos, militante en tiempos de crisis: guerras, revoluciones, depresiones, totalitarismos...
Bajo esta doctrina descubrimos que existen toda una serie de recursos retóricos que buscan subrayar la construcción de sentido, o mejor dicho, la parte que le corresponde al autor (el sentido autorial). Me refiero, por ejemplo, a los diálogos que contienen sentencias, preguntas retóricas y largos discursos, como en El gran dictador (The Great Dictator, 1940). Una muestra sería la sentencia “Quien salva una vida salva el mundo entero”, de la película La lista de Schindler (Schindler's List,1993). Es lo que puede denominarse como la expresión verbal del tema del relato. Las tres figuras, insisto, serían rechazas por muchos autores en virtud de, por ejemplo, la ley antidisgresiva, según la cual las alocuciones, las parlamentos filosóficos, las reflexiones…  entorpecen la acción. También es fácil caer en la propaganda. Así sucedía en la serie  Crónicas de un pueblo (TVE, 1972), donde por orden de Carrero Blanco en cada episodio se decía, como sentencia, un principio del llamado Movimiento (los principios constitucionales franquistas).
     Sin embargo, la tradición que se ha servido de la voz temática ha sabido “abrir” sus relatos con diversos procedimientos y ha cubierto de miel la medicina (el mensaje) para que pase mejor, esto es, ha querido que el contenido ético cobre un peso importante sin que ello signifique oscuridad, aburrimiento y dogmatismo. Así unas veces hay varias voces temáticas (varios personajes manifestando su opinión) que se enfrentar entre sí o que dan al público distintas alternativas o interpretaciones. Dos casos sobresalientes son  El séptimo sello (Det sjunde inseglet,1957) y  Traffic (2000). Otras veces el relato es una demostración de la falsedad de la sentencia. Y, como su propio nombre indica, en ocasiones el mensaje se plantea en forma de pregunta (retórica).
  El vídeo contiene ejemplos de sentencias. La sentencia es una frase puesta en boca de un personaje que contiene la premisa del relato (qué opina el autor del tema del que trata la narración audiovisual: que opina del amor, de la pena muerte, de la contaminación, de Dios, etc.). Normalmente reúne tres características: la pronuncia el personaje que hace de protagonista o bien el  mentor, se repite varias veces en el relato y hasta suele ser el último parlamento del relato. Estos son algunos ejemplos de sentencias sobre el amor:
“Amar significa no decir nunca lo siento” ( Love Story , 1970)
“Los hombres y las mujeres no pueden ser amigos porque el sexo siempre se interpone entre ellos.” (Cuando Harry encontró a Sally, When Harry Met Rally,1989)
“(En el amor) El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces. Ese es el trato.” (Tierras de penumbra, Shadowlands,  1993)
“Lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido.” (Moulin Rouge, 2001)



107 comentarios:

  1. Opino no sólo que las películas deben tener una sentencia sino que todas las películas lo tienen. Aunque el director únicamente busque entretener, envía un mensaje. Un guión puede diferenciarse según lo ruede un director u otro, esto ocurre porque cada persona tiene una visión sobre cada tema.

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  2. En mi opinión, todas las películas, series y todo tipo de narración deberían de tener esencia. Porque siempre se ha hecho y siempre se debería hacer. Al final todas las historias que se escriben hoy tienen como modelo los cuentos, y estos siempre han tenido esencia, sino no sería lo mismo.

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  3. Las películas sin duda alguna han de tener sentencia. Además dotan al film de solemnidad. Todos tenemos en nuestra memoria alguna frase del cine, algunas quisiéramos haberlas dicho nosotros mismos, incluso lo hacemos. Otras nos impactaron tanto que no se nos olvidaran nunca. Con ello el mensaje del film queda reforzado. "Si de verdad estamos solos… ¡Cuánto espacio desaprovechado!" Contact. 1997.

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  4. Desde mi punto de vista creo ciertas las palabras de Umberto Eco cuando se refiere a la interpretación libre de los textos artísticos como algo inesperado.
    En estos días, donde la pequeña y la gran pantalla están sobresaturadas de mensajes que buscan captar nuestra atención y conducirnos a hacer cosas que realmente no sabemos si queremos hacer, sí, me refiero a la publicidad, nuestro intelecto desarrolla una capacidad de evasión de los mensajes que cada vez es mas difícil sobrepasar, o eso quiero creer, a pesar de ello, cuando estamos viendo algo que nos gusta, que nos motiva, estamos abiertos a captar ese mensaje que el artista quiere transmitirnos y que nosotros entendemos como tal, de una forma o de otra. Y con esto quiero decir que me parece correcto el uso de sentencias en textos artísticos, e incluso de uso obligatorio si se quiere transmitir un mensaje pensado y sentido por el autor, y que el receptor identifique en un ámbito de su vida y sepa recogerlo, y por unos momentos verse reflejado o tomarlo como un nuevo impulso.
    Por ejemplo, he visto, que en Lost, una serie de gran audiencia, se mantiene una sentencia muy clara y repetitiva durante todas las temporadas “vivir juntos, morir solos”. ¿Puede ser el tener sentencia o no una clave del éxito? Creo que sí.

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  5. Desde mi punto de vista el cine es un medio de entretenimiento pero también un medio de proyección al mundo. Debemos impregnar de ideas, pensamientos, en definitiva sentencias.
    Así como en los cuentos encontramos una llave (Erase una vez...) que nos conduce a un mundo de fantasía, dicho mundo y finalmente un tesoro (moraleja) que nos conduce de vuelta al mundo real (Colorín colorado...), el cine, las series,... deberían hacer lo mismo. Las historias que nos cuentan nuestros abuelos, los relatos de Las mil y una noches e incluso libros como el del Arcipreste de Hita nos transmiten moralejas. Es por ello que las personas que trabajan al cine deben coger ese papel de transmisores de "mensajes con receta", esas sentencias que muchas veces arraigan en nuestras cabezas y quedan grabadas a fuego.

    Jesús Cantón Clares

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  6. Pienso que toda serie o película, debe tener una sentencia. Una frase que se repita para que pasados los años, aún recordemos dichas películas solo escucharla. por ejemplo en el caso de las series. Quién no sabe a cuales me refiero, solo decir estas sentencias: "¿He sido yo?", "Nooorm", "Me encanta que los planes salgan bien", "Para dentro Romerales", "Puños fuera". O en largometrajes: "Mi tesoro". Sentencias que de un modo u otro van unidas al film incluso treinta años después, tan solo ser mencionadas. Ya se trate de dramas, comedias, o guiones de dibujos animados.
    Jesús Junquera

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  7. Es importante, bajo mi punto de vista, que toda obra de arte transmita un mensaje, pues eso es lo que la convierte en arte; una obra sin mensaje estaría vacía y desprovista de todo “gancho”. Algo carente de contenido, que no transmite nada, difícilmente será recordado, e igualmente difícil será que se considere como arte, pues el arte es algo que trasciende, y el cine, aunque muchos se fijen sólo en su faceta comercial, también es considerado un arte.
    El problema que surge con el cine es, precisamente, esa unión-división entre el cine como arte y el cine como empresa. Muchas producciones tienen como único objetivo vender, por lo que las historias giran en torno a banalidades carentes por completo de significado. El objetivo de estas películas no es trascender, sino obtener dinero fácil de forma pasajera; pues es lo que se lleva en ese momento, y que, dentro de dos años, quizá incluso menos, habrá pasado de moda. ¿Se puede considerar a esto cine? Supongo que es cuestión de gustos, habrá quien prefiera ir al cine a que no le cuenten nada y a desconectar como quien se echa la siesta, y habrá quien prefiera reflexionar, conocer los puntos de vista de otras personas, tratar de comprenderlos (que no es lo mismo que compartirlos) y enriquecer los suyos.
    La dificultad que existe hoy en día a la hora de hacer cine del que yo considero “artístico” es el ánimo lucrativo que tienen muchas productoras, pues les importan más las ganancias que la calidad, y por eso se van a lo fácil. Con esto no quiero decir que hoy en día no existan buenas películas, pero sí que el aspecto económico ha cobrado una importancia mucho mayor y que, aunque se inviertan tremendas cifras para producir ciertas películas, eso no garantiza su calidad: si el mensaje que transmiten es pobre o inexistente, podrá tener un acabado técnico impresionante, tremendos efectos especiales, etc., pero si la historia y, por tanto, su mensaje fallan, difícilmente se salve la película. Esta no tardará mucho en caer en el olvido y más en los tiempos que corren, que salen miles de películas anualmente; al contrario que en el pasado, que había muchísimas menos producciones pero de mucha más calidad.
    Es mi punto de vista, pero pienso que el cine actual ha perdido muchísimo respecto al cine de antes, en que las historias eran más profundas, menos triviales, y no hablaban todas de lo mismo. Puede que sea un punto de vista pesimista, pero creo que el nivel que había anteriormente difícilmente se pueda recuperar.

    Raquel Badillo

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  8. Quien no ha nacido, crecido o desarrollado con alguna frase de alguna película, serie o anuncio publicitario que ha marcado nuestro devenir en los días. Queramos o no, todas ellas tienen un mensaje, una pelota que nos envían y que nosotros, consciente o inconscientemente recogemos y hacemos nuestras. Esas frases disfrazadas en sentencias que han hecho de algunas películas, ser recordadas por el mensaje que nosotros percibimos y el cual nos han hecho llegar convirtiéndonos en un principio en meros receptores.
    Toda película tiene que llevar implícita una sentencia, es parte de su esencia y gran parte de su éxito, en mi opinión se debe a ella. Cuanto más te cale mas te gusta.

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  9. Un gran director sin necesidad de diálogos puede transmitir un tema y tocar nuestra sensibilidad. Pero cuando estas imágenes vienen reforzadas por una gran sentencia se convertirá en una frase que será difícil de olvidar.
    Muchas agencias de publicidad se han aprovechado de ello y han creado grandes campañas que todavía hoy se recuerdan, como la de “Piensa diferente” << Las personas lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo cambian >>

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  10. El sentido autorial existe desde el momento que una persona escribe la primera palabra; toda historia abarca un tema, y para desarrollar ese tema el guionista parte de las vivencias que él ha vivido o los ha visto: puede escribir basándose se sus experiencias. Al margen de esto, todos hemos nacido dentro de un contexto: tenemos filtros, y vivimos a base de ellos. Tenemos una familia, y esa familia pertenece a una clase social; tenemos amigos, y los hemos elegido acorde con el pensamiento que tenemos sobre el entorno. Consumimos cultura, y también elegimos que tipo de película, teatro, literatura… queremos adquirir. Estos todos factores y más son concluyentes a la hora de escribir; es más, para escribir el guión partimos de un idioma que no hemos inventado nosotros, y las palabras para desarrollar las ideas las escogimos; es decir, siempre exista una intención; nada es inocente, y por lo tanto, en cada historia hay una sentencia.

    Aun así, existe, desde mi punto de vista, una gran diferencia entre dar un mensaje y caer en el adoctrinamiento. Un mensaje se puede desarrollar de peor y mejor manera; pero, si este mensaje se repite una y otra vez, existe el riesgo de caer en el dogmatismo. Un punto importante para expresar un mensaje de forma adecuada puede estar en la caracterización de los personajes; el guionista buscará que el espectador se sienta identificado o que sus emociones sean compartidas, porque los sentimientos o las acciones del protagonista irán acorde con el mensaje que se quiere dar. Para ello, creo que es importante expresar sus contradicciones, para no limitarse sólo a la primera lectura de la historia.

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  12. DICE DAVID MACÍAS:
    Es indudable que un film sin sentencia es como un Adán sin Eva, insatisfactorio. Deseamos encontrar en esa obra de arte algo con lo que podamos conectar nuestras mentes y emociones, una sentencia que nos marque con solo pensarlo.

    Sin embargo, una buena sentencia puede ser muy mal entendida por la expectación y peormente desarrollada según sea la dirección.

    La sentencia es el fundamento que abre el camino para crear una buena obra, de manera que, no hay sentencias malas sino buenos o malos desarrollos de la obra de arte.

    David Macias

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  13. El mensaje lo es todo, al menos bajo mi punto de vista. Considero el cine como arte y el arte no es sino cualquier creación con un fin estético o comunicativo con el cuál expresar sentimientos, pensamientos o emociones. Bajo este estigma una película sin mensaje se reduce a nada. Toda historia escrita, narrada, cantada o pintada, tiene un mensaje, una moraleja, un aprendizaje implícito dentro de esta, más o menos oculto, compartido o no, amado u odiado pero al fin de cuentas una sentencia que nos hace reflexionar, compartir, aprender o disfrutar. No asimilo cualquier producción o actividad artística que en su interior no lleve una marca, una señal o información sobre algo que el autor/a quiera decir, dar a conocer al mundo o simplemente hacerlo para sí mismo como necesidad de expresar lo que piensa, siente o imagina. Y el cine es arte, el séptimo arte y como tal cada película debería llevar en su interior esa sentencia, a veces mal expresada o comprendida, pero necesaria y esencial.

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  14. “Una multitud no piensa, no sabe lo que hace. Esto lo decía el gran Spencer Tracy en Furia”

    Esto le decía Alfredo al pequeño Totó en “Cinema Paradiso”, refiriéndose a la multitud que se amotinaba por no poder ver una película.

    Y es que solo se me ocurre una manera mejor que una buena imagen para comunicar algo: una buena sentencia. Y éstas abundan en el cine. Es difícil hoy en día encontrar una que no se haya dicho o que no se parezca sospechosamente a otra, pero siempre podemos – como hacemos en la vida real – parafrasear o citar a otros. El caso, creo yo, es que el mensaje cale o llame la atención.

    Para eso no hace falta, necesariamente, ser un virtuoso de la locuacidad, sino que en ocasiones estos mensajes, estas sentencias, se presentan en las cosas más mundanas, en el día a día. Se pueden enunciar desde frases hechas o refranes populares, pero sin duda enriquecen el relato, me parece, lo hacen más real, más personal, para disfrute de todo aquel que se sienta a pasar unos minutos frente a una pantalla.

    También el sabio Alfredo en “Cinema Paradiso” le dice a Totó (mientras está meando, por cierto) “[…] cuando desde aquí arriba oyes que el cine está lleno, que la gente se ríe y se divierte, tú también estás contento, te alegra que los demás se rían, es como si fueses tú el que los hace reír. Haciéndoles olvidar las desgracias y las miserias.”

    ¿Es entonces buena una sentencia aunque el público no la entienda en su totalidad? ¿Es mala una que sea simple pero bien acogida? Tal vez sea mejor no juzgar una sentencia.

    Jesús Remis

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  15. Si sales del cine pensando... "pero, ¿qué quería decir con eso o con aquello?", "¿eso que significaba?", mal asunto.
    Todo producto ha de tener un mensaje y, cada mensaje será leído desde unos ojos, mentes, corazones, culturas,... diferentes, dependiendo de quien la vea. De la misma manera que un director no dirige la misma película que otro, con el mismo guión.

    Pablo Soláns

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  16. En mi opinión toda película, o serie, o similar, debe principalmente entretener. Por mucha sentencia que tenga, si no mantienes la intriga, o el querer saber, la adecuada composición, puede que ni llegues a escucharla.
    La diversidad existe por algo, no es preciso de una sentencia para que una película, por ejemplo, triunfe; eso si, con toda seguridad le buscaran o encontraran dobles sentidos y será mejor recordada, pero existen películas inolvidables y no tienen sentencia ninguna, simplemente son grandiosas.
    A mí personalmente, algunos cortos o cine independiente, de tipos que nadie conoce, me han impactado más y mejor que muchas películas para el recuerdo, han afectado mas a mi forma de pensar, de ser, de querer; y no ha sido por una sentencia, simplemente un conjunto de imágenes detrás de una majestuosa historia.

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  17. Necesariamente las historias están atrapadas por su mensaje revelador. Si no existiéra el mensaje difícilmente podríamos recordar la historia y puede que, al menos, las buenas historias estén hechas para ser recordadas por generaciones mediante sentencias. Ciertamente, como señala el compañero Jorge no hace falta que el triunfo de una película se deba a o no a su sentencia, hay múltiples factores por los que la película será un éxito para muchos y quizá no lo sea para uno mismo por mucho que la crítica la reconozca.
    Pero si al hablar de obra arte entendemos que la sentencia es condición necesaria para su consideración como tal, entonces nos encontramos ante una "doble sentencia". Desde luego sólo quién hace la pleícula sabe lo se esconde tras la idea original de la sentencia y nosotros la percibimos de una sóla forma, la que nos permite nuestra cultura y nuestro entorno. No todas las sentencias serán iguales para todas las culturas y es en ellas donde hay que descubrir la esencia de la decisión tomada por el guionista. Quizá el guión sea el soporte que haga que la sentencia te sorprenda, te entretenga y te involucre para que al llegar al desenlace te quedes con la sensación de que la historia no podía acabar de otra manera.
    Abigail Santamaria

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  18. Yo creo que toda obra de arte, de cualquier tipo, tiene un mensaje, tanto si es intencionado por partedel autor o no, porque todo lo que hacemos dice algo de quienes somos y nadie puede sustraerse a eso.Sin embargo, el mensaje que se transmite será diferente según quien lo capte y uando ocurra esto. Una misma obra puede tener mensajes muy diferetes para espectadores de otras culturas o épocas. También creo que no siempre el espectador recibe el mensaje que el autor quiere transmitir y puede ocurrir que lea algo completamente diferente. Por su parte, las sentencias, si no son demasiado machaconas, pueden ayudar a captar el sentido de una historia.

    Rosa Y. Corona Velasco

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  19. ¿La exposición tan clara de la sentencia es realmente necesaria? He visto muchas películas a lo largo de mi vida, y ahora, tras apenas empezar este curso, creo que quizás no con la atención suficiente. Me paro a pensar y recuerdo muy pocas sentencias en este momento, como por ejemplo, un gran poder conlleva una gran responsabilidad, de la saga Spiderman. Pero pocas más. ¿Seré entonces un torpe espectador? Es posible que me entregue más a la evasión a través de los efectos especiales que a la concentración adecuada en el mensaje. ¿Realmente todas las películas incluyen sentencias tan reconocibles y repetidas como las del ejercicio? Porque aparte de mi ceguera audiovisual también podría ser que existan muchos autores que se nieguen a dar un mensaje, consejo o doctrina. ¿Habrá en esos casos, películas con sentencias no conscientes por parte de sus creadores? Y esto me lleva a otra pregunta: ¿Habré captado esas sentencias, las conscientes y las que no, pero a su vez no de una manera totalmente consciente? A lo mejor sí que las he captado e interpretado, y sin saberlo, he catalogado a esas películas entre las memorables, rescatándolas de caer en el insondable saco del olvido. Lo que está bien claro es que este ejercicio me plantea muchas más preguntas que respuestas. ¿Será ese el objetivo del ejercicio?

    Gonzalo Briales Medina

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  20. Pienso que lo principal en una película es matener firme nuestra atnción y únicamente se logrará esto si la línea o idea, el eje se mantiene vivo en todo momento, de manera o indirecta y de forma concreta o abstracta. Pero estáclaro que lo principl es mantener al espectador pendiente de la línea que queda por concluir.
    Ahora bien, aunque es trabajo del guionista la creación de tal línea, es cierto que depende en gran parte de cada director y equipo de rodaje, la forma y continuidad de tal je.
    Carmen Vidal-PArdo García

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  21. Creo que una sentencia es necesaria en cualquier obra narrativa, más que nada porque es la encargada de inculcarnos el mensaje que quiere aportarnos el autor, de no ser así, nos encontraríamos con algo vacío, sin alma. Yo pienso que cualquier película nos ofrece un mensaje, por más comercial que sea, y lo más admirable es que hay Films con una estructura prácticamente concebida para el agrado del publico y el autor hace lo imposible para dotar a este tipo de cintas de un mensaje con el que pueda expresar su opinión. Por ejemplo, en Cuando Harry encontró a Sally (1989), podemos creer que estamos frente a una comedia romántica más donde los protagonistas se enamoran, discuten y finalmente, se reconciliar. Rob Reiner nos demuestra que entre un hombre y una mujer no pueden ser amigos, ya que ningún hombre puede ser amigo de una mujer a la que encuentra atractiva, porque querrá acostarse con ella. Otra cosa distinta es que una sentencia creemos un discurso, enumerando todas los motivos del porque un hombre y una mujer no pueden tener una relación de amistad. Yo creo que más de mostrar este mensaje, conseguimos aburrir al publico utilizando tantas palabras para expresar algo tan básico.

    Salvador Isert Blasco

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  22. Una buena película es la que el espectador está sentado delante de la pantalla hipnotizado sin levantarse, tenga una sentencia o no. Pero, en mi opinión, la sentencia nos ayuda a identificar de alguna manera las grandes películas, a tener un recuerdo que nunca se nos olvide, a etiquetar entre las miles de películas con persecuciones, besos, bofetadas, caídas al vacío, etc… . Por eso siempre tendrá más repercusión una película con una buena sentencia que sin ella, aunque sea una película muy mala.

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  23. Todas las películas tienen mensaje. Incluso la película de acción más vacía que nos podamos imaginar. Por ejemplo, si cogemos la peli "estandar" de acción: Matan a la mujer e hijos del protagonista y este se arma hasta los dientes y se lia a tiros con los responsables. ¿Empatizamos con el protagonista? Entonces... ¿la venganza es correcta? ¿El ojo por ojo? ¿La pena de muerte?

    ¿Que pasa si mató a la mujer del prota en un accidente de tráfico? Entonces el malo no es tan malo, es un error, pero... ¿y si iba borracho? entonces, ¿ya es malo de nuevo?

    Los personajes de las peliculas toman decisiones continuamente que afectan a la etica y moral: Amor, muerte, violencia, venganza, sexo, ... y en la medida en la que empatizamos con ellos nos "manipulan" haciendo que el mensaje cale en nosotros.

    Lo sé, lo sé, ves la situación de la mujer y los hijos en una peli de Van Damme y te muestras "empatico" con él, aunque seguramente tu no lo harías. Pero ojo, les has dado la razón, al menos durante noventa minutos.

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  24. Las películas tienen y deben tener un mensaje, una sentencia. De no ser así estaríamos ante una galería de imágenes o diálogos sin ningún sentido. El sentido precisamente es lo que une esas piezas que estamos viendo, sean personajes que hablan, escenas, palabras o textos. Hasta cuando no se busca una sentencia se está creando, porque se está contando una historia que la lleva implícita. Lo que ocurre es que ésta puede estar mal desarrollada, o no ser clara y hacer que la película sea confusa, liosa y carente de atractivo. Por ese motivo es tan importante que la sentencia sea clara y esté bien desarrollada desde el principio.

    Gloria Fernández de la Torriente

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  25. No todas las películas tienen una sentencia, y mucho menos (en caso de tenerla) ha de ser necesariamente explícita para el espectador. Directores y guionistas de cine como pueden ser Quentin Tarantino entre otros, en gran parte de sus películas, e incluso en sus más laureadas, omiten toda gran sentencia en sus películas y no por ello estas carecen de un sentido que trascienda más allá de los puramente estético. Por lo que la sentencia en la película no solo no es estrictamente necesaria, sino que además ni tan siquiera tiene una presencia rigurosamente estadística en el mundo del cine (por más que lo común sea que sí). A veces, más importante que lanzar al público una frase contundente, y/o conmovedora, lo es cuajar con armonía un conjunto que sume todas las partes y represente la totalidad de la película, y entonces sí, que de este pueda el espectador sacar una sentencia que se asemeje a la que los demás adquieran pero utilizando sus propias palabras en su cabeza.

    Pablo Urcelay Martínez

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  26. Resulta muy dificil cuando un escritor realiza una obra que, de alguna manera, ya sea consciente o incoscientemente, no termine dejando su sello en ese escrito.
    Desde la elección del tema hasta la orientación del desarrollo de ese tema (ni Quentin Tarantino ni Nora Ephron concebirian un mismo desarrollo del guión aún poniendo la misma historia), desnudan al artista y sus inquietudes o gustos cinematográficos.
    Y en esa orientación siempre existe una sentencia en algún momento del guión o en el propio conjunto de él.
    Ya sea consciente o incoscientemente, o con mayor o menor transcendencia la sentencia y el sello del escritor quedan reflejadas en su obra.

    Luis González Peñín

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  27. Al pensar en cualquier recurso narrativo recuerdo el dogmatismo de no usar nunca voces en off de Robert McKee presentado con una voz en off por Charlie Kaufman (Adaptation,2002). ¿Que hay que hacer o dejar de hacer? Siguiendo con las referencias cinéfilas “si al cosa funciona”... Si se transgrede una máxima formal y sin embargo el resultado está conseguido ¿por qué va a estar mal? Otra cosa es el debate sobre si es ético o no.

    Personalmente no me interesa tanto la discusión de si algo es bueno o malo como que qué es en realidad o desde que puntos de vista se puede examinar. Cuando Hitchcock dice eso de “Cuando quiero mandar un mensaje uso el telégrafo” fácilmente se le puede contestar “pues yo no o yo también”. Pero lo que me parece interesante de esa afirmación es que la comunicación no es siempre un acto voluntario. Cuando Hitchcock quiere mandar un mensaje va a correos pero cuando no quiere mandarlo puede seguir sentado con cara de aburrido rascándose la cabeza en su casa y así seguirá trasmitiendo información. En la obra artística ocurre lo mismo aunque el resultado de una película esté más cerca de una polifonía de opiniones tuteladas por el autor, hoy en día reconocido en buena parte en el director, aunque esto sea más que discutible.

    Ahora bien si el creador o creadores no pueden quitarse su ideología (y no solo política sino visión de todas las cosas) esto no quiere decir que aun inconsciente la obra sea el canal del mensaje del autor. Puede serlo, pero más comúnmente una película escapará bastante del propio autor. Es interesante esta reflexión sobre Hitchcock porque también se le atribuye la afirmación de saber exactamente donde pinchar para que el público salte. Eso no es posible, tú puedes tener una idea aproximada pero quien puede afirmar que ante el mismo estímulo todos los sujetos reaccionen idénticamente, previsiblemente no ocurrirá ni con las amebas bajo un microscopio.

    Respecto a las películas con ideología, soy de la opinión que todas las películas tienen ideología. Particularmente creo que cada película es un universo completo donde se ha escogido, da igual por quién, un ejemplo importante de ese mundo imaginado. Pienso que el espectador al ver una película siempre está viendo un ejemplo representativo de lo que muestre esa película y en ese sentido el mito aun no ha perdido su capacidad explicativa de la realidad, no es solo una historia también es un ejemplo de como son o deben ser las cosas y no solo las instituciones sino todo. Por eso también creo que la persona que “solo” va a ver una película va indefenso. Una indefensión que no ocurriría si siempre vas a ver un discurso en lugar de una película, con el que puedo estar de acuerdo o no o entenderlo o no y después llegará la parte en que disfrutes con la función poética. Quizás si estás muy a disgusto con la ideología de la película no llegues a disfrutar de la narración.
    Este es el mayor pero que le veo al tema expresado en una frase. La ideología de la película queda absolutamente expuesta, no se puede apelar al hermetismo de la obra, no se puede aludir a una sobre interpretación de lo expuesto, sencillamente se ha tomado el camino de la argumentación y no de la narración y la consecuencia es que la obra se cierra a posibles interpretaciones, primero hacemos una obra más chica y segundo corremos el riesgo del desapego del público.

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  28. Hoy en día, el mundo del cine, televisión u otros medios audiovisuales han pasado a dominar gran parte de la sociedad, siendo muy significantes en las moralejas, entre lo que es bueno y malo para la población.
    Esto se nos viene debido a la gran variedad de mensajes que, aunque a veces son equivocados, sacamos de lo que vemos como ha comentado Umberto Eco tan francamente.
    Por otra parte, estos mensajes o sentencias muy a menudo son la opinión del autor sobre ese tema. Muchas de ellas pasan a ser frases inolvidables. Por ejemplo “¿Es que no lo entiendes? Pude tener clase. Pude ser el campeón. Pude haber sido alguien, en vez de un vago, que aceptémoslo es lo que soy.” (Ley del Silencio 1954).
    Personalmente yo opino que la sentencia no es una cosa precisamente necesaria sino más bien una cosa inevitable. Por mucho que intentes crear una película sin sentencia, siempre habrá alguien que saque un mensaje, una moraleja de ella. Por esto, estoy de acuerdo con Umberto Eco. Una de las sentencias que más me impactaron fue "Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. Lo cierto es que yo siempre fui un iluso" (Big Fish 2000).
    En conclusión, la sentencia es un elemento fundamental e irrevocable en el mundo de hoy donde los medios audiovisuales tienen un papel tan influyente en el pensamiento de la población. Son capaces de entretenernos, enviarnos un mensaje e incluso, manipular nuestras opiniones.

    ROSEANNE MORRIS

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  29. Como venimos estudiando en la asignatura, el cine como buen arte trata de emocionar. Qué mejor emoción que un hecho, una frase o una secuencia que da el conjunto de la película a modo de catarsis.

    Bajo mi opinión creo que es acertada que la sentencia llegue con el clímax, y que además se vaya repitiendo a lo largo de la película sin darla importancia. Así cuando se "suelte" en el punto álgido de la película, de una forma nos demos cuenta de que durante la hora y media anterior nos han querido mandar un mensaje. Al fin y al cabo el cine es propaganda en cierto modo.

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  30. Escribir una sentencia significa que en el resto del guión, el autor no ha sabido transmitir el mensaje. El buen guión no necesita explicar en una frase la moraleja de la película porque sino el resto del texto sólo ha sido puro relleno de 'juntaletras' con el fin de llegar a las noventa páginas.

    También eso puede significar que el guionista no sabe o no ha podido contagiar la idea en el resto del texto. Lo que es un fracaso de escritura.

    La única excusa por la que se podría introducir una sentencia en el guión sería para remarcar la moraleja que ya ha sido sonsacada con anterioridad. El único pretexto es la reiteración de la idea para una mejor compresión del espectador.

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  31. Opino que la inclusión de sentencia en una película depende de la calidad de esta última. No es lo mismo una sentencia en ''El Gran Dictador'' que en una película de serie B (ojo, que las hay muy buenas) o una pornográfica, entre otras. La sentencia requiere seriedad, y mucha reflexión.

    La gran pantalla cierne sobre el gran público una grandísima influencia de la cual resulta difícil escapar. Cuando nos exponemos a una obra, nos exponemos al mensaje que su autor ha envuelto en imágenes.
    No estoy de acuerdo con que las sentencias, preguntas retóricas y largos discursos entorpezcan la acción. Le dan un componente reflexivo a la película que la dotan de esencia y personalidad. Estoy a favor de que los filmes incluyan algún tipo de moraleja, de mensaje que el autor intente transmitir al espectador. El entretenimiento por el entretenimiento está bien para evadirse de la realidad, pero no nos forman como personas, como personas con conciencia propia que se enriquece con las lecciones que aprendemos en nuestro día a día.
    Como influyente que es, debería enseñarnos algo, algo de valor, algo que sea positivo o que percibamos como positivo.

    Por supuesto, hay que alejarse de la propaganda barata. No vamos al cine para que se nos manipule, directa o indirectamente. Hay que alejarse de la persuasión forzada, algo que puede provocar repudio hacia nuestra obra.
    No hay que olvidarse, claro está, de envolver nuestro mensaje de una 'miel' sabrosa. Sería demasiado aburrido y abusivo plagar nuestra obra de mensajes y moralejas. Hay que dosificarlos adecuadamente, y acompañarlos de escenas que nos estimulen y motiven.

    En definitiva, las sentencias enriquecen la película. Les da un componente serio e incluso filosófico que engrandecen el concepto que tenemos de ella; pero el abuso de este componente conlleva riesgo. El autor debe meditar previamente sobre el mensaje que quiere transmitir, y dotarle de un perfume exquisito que nos atraiga. El objetivo es, al fin y al cabo, hacer que nuestros filmes no queden en el olvido.

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  33. Hola,
    Completamente de acuerdo en que, intencionadamente o no, todas las obras incluyen una sentencia, muy evidente y repetida unas veces y muy escondida otras, pero siempre se transmite esa premisa.

    Soy de la opinión de no hacer la obra a partir del mensaje. Pero, como señala Umberto Eco, el sentido autorial se manifestará igualmente, y tendrá diversas lecturas e interpretaciones. Así que lo mejor es ser consciente de él y ofrecer al público dialogismo, pero sin que la ética necesariamente influya en el relato cambiando la fuerza de las diferentes voces temáticas.

    A pesar de ésto, sí que pienso que las películas son muy influyentes. Pero es igual que la vida misma, hay gente que se ve en la necesidad de ser ejemplar entrando en conflicto muchas veces con sus verdaderos deseos, y gente que no se preocupa lo más mínimo de la influencia que pueda tener en los demás. Unos tienen más conciencia social que otros.
    Personalmente, si me encuentro desarrollando una obra que me parece interesante pero que transmite un mensaje poco ético, del estilo “Antepón tus necesidades sobre las de todos los demás, siempre”, no pienso sacrificar ni una gota de intriga o entretenimiento por influenciar de manera más positiva con ella. La firmo sin ponerme colorado.

    Un saludo,
    Luis Manuel Señas

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  34. Yo creo que siempre es útil añadir una sentencia a la peli. Para empezar, si está bien introducida en un diálogo, queda muy bien a nivel dramático, añade algo extra a la película. Otra cosa es que, siempre puede servir para que algún despistado se entede de qué va la peli.

    Por eso me parece bien que se incluya. No hace falta que sea como Chaplin y suelte una parrafada enorme, puede ser una simple frase del malo de la peli hacia el bueno. Pero, si se sabe introducir, el resultado es muy bueno.

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  35. Dejando un lado las sentencias claras de películas como, por ejemplo, “La ola” (que en mi opinión tendría que ser de visionado obligatorio en edades escolares), o la increíble del episodio de la serie de televisión “Crónicas de un pueblo”, en la secuencia montada para el vídeo, considero que incluso la más intrascendente película de evasión, sin mensaje aparente, pueden transmitir determinados códigos, en forma de estereotipos, símbolos o valores, que, asumidos subliminalmente por el espectador, son quizá más efectivos que una sentencia directa (salvo, tal vez, alguna de las pronunciadas por Groucho en sus comedias). Ignacio

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  36. En mi opinión creo que la sentencia es la raíz de toda producción o trabajo literario. El autor quiere transmitir una idea o un mensaje a través de una secuencia o una acción continuada y aunque muchos escritores o artistas piensen que no siempre se tiene que transmitir un mensaje ya lo están haciendo, transmiten su punto de vista, transmiten como de malo tiene que ser su antagonista, que características tiene que tener el protagonista y que finalidad o pensamiento tienen cada uno de los personajes que intervienen.

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  37. Borja Santos Robledo

    Las sentencias se han convertido en una obligación en buena parte de las películas de la actualidad. Parece que los autores no se sienten inteligentes o ingeniosos si no aplican esta técnica, o que, debido a la habitual utilización de ella por grandes escritores, no quieren quedarse atrás. No obstante, esta especie de obsesión es muy negativa, pues se 'tira' de cualquier cosa con tal de rellenar ese hueco y, en ocasiones, el resultado puede ser desastroso, tópico, e, incluso, risible. Cuando se usa este tipo de sentencias, es fácil saber cuándo suenan forzadas, y cualquiera que esté acostumbrado a escuchar verdaderas frases que han pasado a la historia sabría ver la diferencia entre unas y otras. Hasta las películas comerciales sin un contenido aprvechable cuentan con una especie de máxima pronunciada por el protagnista o por algún personaje considerado más sabio que los demás, y olvidan por momentos su verdadera función (el entretenimiento, el cual han practicado durante el resto del film) para sentirse unos eruditos.

    Estoy a favor de estas frases siempre y cuando se hagan con sentido y si son producto de un contenido especial que motive a hacerlas.

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  38. El mensaje de cualquier obra artística debe ser su hilo conductor desde el principio hasta el final de su elaboración. Un autor, cuando escribe, no lo hace porque sí. Es impensable, por tanto, una obra totalmente aséptica que no pretenda transmitir nada en concreto. La personalidad del escritor es un filtro constante. Su cultura, familia, experiencias y un largo etcétera están determinando cada una de sus palabras. El sentido autorial se percibe hasta en las partes de las que decidimos prescindir, ya que elegir también es un acto subjetivo. Lo bonito de ese mensaje es no presentarlo de una manera contundente. La personalidad del espectador es, asimismo, un filtro para su interpretación. Por ello, dicho mensaje tiene que dar la oportunidad de interpretarse de tantas formas como espectadores lo reciban. Además, la cultura popular se está cansando de los mensajes impuestos a través de la televisión, la radio, la publicidad, etc. A la gente no le gusta sentir que se le trata como a un rebaño.
    Por otro lado, es indiscutible que las sentencias a lo largo de la historia del cine han convertido en míticas a muchas películas. El que diga que nunca ha parafraseado una película, miente. Sin embargo, considero que, si el mensaje es fundamental e inevitable para cualquier obra artística, la sentencia no lo es tanto. El mensaje se ha de saber transmitir con imágenes y un buen desarrollo narrativo. No podemos emplear una sentencia para imponer aquello que no hemos conseguido con el resto de elementos del lenguaje audiovisual. No está de más para reiterar o asentar lo anteriormente expuesto, pero nunca para sustituir.

    Elisa Casares

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  39. “Por lo demás, me es odioso aquello que únicamente me instruye sin acrecentar mi actividad o animarla de inmediato.” Johan Wolfgang Goethe.

    Parece ser una costumbre popularísima la manera en qué desde el movimiento romántico se aprecia no sólo el arte sino sobretodo la experiencia estética, la apreciación de la forma por encima de todo contenido. Justo con estas palabras, Goethe se hace eco de lo que digo, para él algo que sólo enseña es insuficiente, necesita como adición una excitación en el alma, necesita sentir una experiencia estética. Como él, los hombres contemporáneos aprecian la belleza de la apariencia por encima (en ocasiones) de la belleza en el contenido. No me estoy refiriendo aquí, no quiero que se me malinterprete, a que “todo” pensador y artista de estos siglos civilizados llamados contemporáneos se interese siempre por la apariencia (por las sensaciones que esta apariencia crea en los individuos) de algo, pero sí existe una voluntad generalizada por centrarse en la forma. Ejemplos paradigmáticos de esta tendencia (que prueban lo que digo) son las enseñanzas filosóficas de Schopenhauer, las reflexiones de Jorge Luis Borges, Las olas de Virginia Woolf y El ruido y la furia de William Faulkner (la literatura cuya originalidad radica en la forma), y el cine de Tarantino o de Tim Burton (tan visual).

    Esto se muestra especialmente en el arte cinematográfico, cuya forma propicia la acción y la emoción por encima del mensaje. Hay que detenerse especialmente en este punto, y comparar las capacidades del cine con las capacidades representativas de otros artes tales como la pintura (que su capacidad se detiene en una sola imagen), la literatura (cuya capacidad se basa en las palabras) o la música (cuya única representación es el sonido). Vemos, si comparamos, que las capacidades del cine son cualitativamente superiores ya que es capaz de representar sonidos (música, voz) imágenes (también en movimiento), y palabras (es decir, un discurso). Con todas estas posibilidades, aprovechar el cine sólo para la forma, la apariencia y la belleza exterior, sería limitarlo enormemente. Y precisamente esa limitación ocurre constantemente cuando vamos al cine (sobretodo en el cine americano), existe (de forma generalizada no absoluta) una tendencia hacía la sobrexposición de imágenes paisajísticas (sin mensaje, sólo bellas en forma), el discurso corto y ameno, la simpleza tanto visual como de argumento, y por último la preponderancia de la velocidad y la brusquedad por encima de la contemplación y la reflexión (al contrario el cine oriental sí prefiere la contemplación y la quietud).

    Que el cine necesita un mensaje, un contenido es evidente (dado que no tenerlo sería limitar sus posibilidades), pero esto, no quita la necesidad de que siga siendo una experiencia artística y estética. Evidentemente, la sentencia literal de un mensaje en medio de un discurso es la forma más sencilla de aplicar el contenido a la forma, pero en mi opinión este proceso reduce también las posibilidades del cine. Cuando en la película de Love Story se repite varias veces la sentencia “Amor significa no decir nunca lo siento” se está repitiendo la forma más sencilla de transmisión de contenido, las palabras, pero el cine tiene otras posibilidades. A mi especialmente me gusta el método que utilizan algunos cineastas para convertir la forma y la apariencia en un contenido, representar su sentido autorial mediante la apariencia me parece que aprovecha mucho más las posibilidades del cine. Cuando Lars Von Trier reduce hasta la austeridad el escenario físico de los hechos de Dogville, o cuando transmite los conflictos filosóficos no sólo con el discurso sino con los actos y mediante imágenes sumamente desgarradoras, está utilizando todos los recursos que le brinda el cine. Como siempre la mejor solución es aprovechar la energía de los extremos conjugándolos, utilizar las posibilidades que brinda la apariencia (que consigue retener la atención del receptor) al servicio del contenido (que excita la reflexión en el receptor).

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  40. La posibilidad de causar una emoción, simple o no, en el receptor, hace del cine un medio único para crear historias. Tiene la especial capacidad de dotar con sentido una sola imagen, y con solo ella crear incluso otros mundos donde todo es posible. El sentido autorial del escritor, sus vivencias, sus ideas, sus propias emociones se encuentran palpadas en cada frame de la cinta cinematográfica. Queriéndolo o no, el escritor se hace partícipe de la historia. No es una casualidad poder percibir quién escribe qué solo con ver la película o incluso una escena. Recuerdo en este momento las películas de Isabel Coixet o Sofia Coppola, dónde la personalidad de la escritora esta presente en cada momento, no sólo en la dirección de la película si no en su contenido escrito. La forma de desarrollar la historia, el sentido que le dan, el mensaje oculto que puede esconderse tras las imágenes y salir en forma de sentencias como se ha mencionado antes, te hace conocer una parte de la autora. Aunque solo sean sus sensaciones respecto a un aspecto, su sentido estético o su forma de ver el mundo. Quizá incluso su forma de sentirlo.

    La sentencia de la película muestra ese sentido que le quiere dar el autor, pero realmente yo no la veo necesaria. Si es cierto que es el tronco en el que se envuelve toda la historia, pero cuando ves una película, cuando te metes en ella y sientes la historia, las imágenes, el diálogo, el paso de las acciones..., tu mismo sabes cual es el mensaje que se quiere transmitir. Incluso mejor, tienes la sensación que el autor ha querido implantar en ti.

    Quizá eso es lo mejor de las películas, ya no solo la capacidad de crear historias que pueden incluso movilizar ejércitos, si no crear en el espectador una emoción, por pequeña que sea, y que recoja lo que el guionista ha querido transmitir. Y que esa emoción, ese sentimiento que se ha creado en ti, lleve lo que la historia te ha querido mostrar.

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  41. Sentencia como algo Educativo
    Todo texto, toda información, toda narración tiene un sentido. Pues siempre aportamos un mensaje o una información, al usar la palabra, cuando convertimos el pensamiento en hecho, quieras o no, hay la intención de influir en alguien . La palabra es una acción que da a conocer algo a otra persona, que la capta y la recibe su pensamiento y por tanto lo influye.
    Así que todo texto tiene un sentido, ninguno es inocente en si. Darle una sentencia, lo que haces es hacer evidente el mensaje o sentido que quieres dar. Es como dar a conocer algo de manera clara y pedagógica. Y digo pedagógica pues en los videos y citaciones de los posteadores siempre nos sale la sentencia, por ejemplo:“Los hombres y las mujeres no pueden ser amigos porque el sexo siempre se interpone entre ellos.” (Cuando Harry encontró a Sally, When Harry Met Rally,1989). Después cada situación que lo refleja, en este caso cada vez que se encuentran y les pasa algo entre ellos a los protagonistas. Así que el mensaje se hace claro, evidente, ético y educacional.
    Así, que perfectamente con la sentencia podríamos decir que desea que aprendamos el autor: "Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. Lo cierto es que yo siempre fui un iluso" (Big Fish 2000). Podríamos traducirlo como “Hay que ser un soñador para conseguir todo lo que desees”. Conociendo la película vemos que el protagonista siguiendo sus ilusiones es capaz de cumplir todos sus sueños, y además nos lo denota con frases como estas. Por tanto, como el cuento, como el mito, los relatos y novelas de Örkény, etc. Hay una gran intención educacional y ética.
    Pienso que la sentencia, tiene un valor más allá que de ayudar al autor a no perder el caminó de su obra, sino también para ser comprometido y ético en lo que escribe. Pues no esconde sus intenciones y aparte lo hace de manera educacional: causa-efecto; es decir :“Yo explico algo y lo reflejo con un ejemplo y situación, hay una demostración del hecho, por tanto lo doy como cierto”. El no esconder las intenciones o sentido del texto, que sean evidentes, me parece un hecho positivo y recurso bastante moral, pues en efecto, como he mencionado todo hecho comunicativo tiene una intención.

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  42. Después de haber leído y reflexionado el texto, he llegado a varias conclusiones que voy a exponer a continuación. Considero que todo relato está escrito por un autor, y los autores, son personas.
    Por tanto es algo normal que las obras estén sujetas a una serie de ideas, circunstancias y formas de ver la vida. Aunque no siempre sucede, lo que escribimos se ve influenciado por lo que somos. Es lo que se llama el sentido cultural, acompañado de una serie de vivencias estéticas que en mayor o menor medida se pueden apreciar en la película, obra de teatro, poesía…
    Aunque muchos autores rechacen el mensaje y la moraleja, desde mi punto de vista considero que a veces es necesario. Muchas películas nos hacen reír, llorar… pero también es bueno reflexionar acerca de temas tan importantes como el amor, la vida, la amistad… Un ejemplo clarísimo es la película “la vida es bella”, que contiene premisas que por mucho tiempo que pase siempre removerán mentes, conciencias y corazones, por ejemplo “El silencio es el grito más fuerte”.
    Con todo ello y para concluir, defiendo que en las obras exista un contenido ético y moral, ya que considero el arte como una forma de expresarse y llegar a los demás, sin que eso pueda entenderse como una “dictadura”, ya que al fin y al cabo, aunque exista el sentido autorial, el espectador siempre tiene la última palabra.
    Miriam Fernández

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  44. Hoy en día las películas son algo más que una tarde de entretenimiento en el cual puedes pasar un buen rato, para convertirse en una forma de expresión más. Aunque no todas tiene una reflexión, podríamos distinguir algunas filosofías diferentes de producirlas.

    Primero están las películas comerciales, que “la gran mayoría de ellas” no intentan retransmitir absolutamente nada, solo su comercialización.
    Luego ya podemos distinguir otros tipos, pero con un fin de producción. Como pueden ser las cintas con mensajes, típicas de cuentos infantiles, llevadas a la pantallas como películas de dibujos animados o para un público más pequeño, en el que siempre tienen una moraleja para que los niños sepan distinguir el lado bueno y malo de las cosas.
    Otras películas son, las que pretenden (ya sea el director o el guionista) retransmitir algún acontecimiento en su plena naturaleza o unos pensamientos ya sean religiosos, cultural o social, etc. con la intención de que puedas ver y comprender, desde el mismo modo que ellos.

    Partiendo de mi experiencia personal, muchas películas me han hecho ver más allá de mi percepción. Por ejemplo, sin irnos más lejos, cintas como “Lo Imposible”, te muestras como es una catástrofe desde adentro, cosa que en mi caso era imposible comprender solo con las noticias en periódicos o telediarios .
    Además de estas, también han influido frases. Frases directas e inesperadas en las películas que te marcan desde entonces, como estas tres, señaladas a continuación:

    “No hace falta que le pegue, basta con que no le quiera” (Cadena de favores)
    “Los finales felices son historias sin acabar” (Sr y Sra. Smith)
    “Enterramos nuestros pecados, lavamos nuestras conciencias” (Mystic River)

    Guillermo Álvarez

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  45. Todo creador de algún arte (sea cine, teatro, pintura, etcétera…) decide qué añadir o quitar en su obra. Tantas veces hacemos lo que se supone que deberíamos hacer en vez de hacer lo que queremos hacer… Pienso que no necesitamos un motivo para crear arte, solo necesitamos querer hacerlo.
    Creo que a lo que se referían Jardiel Poncela y Alfred Hitchcock es que no necesitaban el medio de la escritura o el cine para dar su opinión, no lo usaban para eso, escribían y hacían cine porque les gustaba. No porque quisieran que la gente supiera su opinión, sino por el placer de hacerlo. Pero claro, una cosa es lo que querían y otra lo que se percibe. Nosotros como creadores tenemos el control sobre lo que escribimos, pero no sobre la interpretación del que lee. Puedo hacer una fotografía de un chico dándole de comer chocolate a una amiga y no tener más que la intención de inmortalizar un momento divertido, pero una persona que está fuera del contexto de la foto puede interpretar el momento con un contenido erótico, y nosotros no podemos frenar los pensamientos de los “intérpretes”.
    En cuanto a la sentencia, hay muchas películas que no tienen una frase clave o una frase que “apuntar” y no por ello son malas películas. Creo que las frases claves en una película pasan desapercibidas para aquellas personas que son simples espectadores, pero llaman la atención de aquellas personas a las que nos gusta el sector, aunque lo que más nos gusta, y cuando más las disfrutamos, es tener la oportunidad de decirlas alguna vez, y, cuando la utilizas en una conversación ya no pasan desapercibidas pues “Las palabras son, en mi más humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infligir daño y de remediarlo” (Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte, parte II).

    Laura R. Romero

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  46. Considero que todas las películas deben tener sentencia, ya que esto nos marca, todos hemos sido marcados por alguna sentencia, por ejemplo, “Soy el Rey del Mundo” en titanic, las sentencias dotan a las películas de un sentimiento único y esto las hace diferentes, nos impacta y nunca se olvidan. Podemos aplicar la sentencia para comunicar nuestro mensaje en la publicidad, para transmitirlo y que el receptor se identifique con él, ya sea en el ámbito personal, laboral o social.
    Patricia Manzueta

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  47. Después de leer el texto he llegado a la conclusion de que si es necesario que tanto los relatos y las peliculas tengas sentencia. Los relatos tienen el poder de enmascarar las ideas y los mensajes, que mas tarde van a ser descifrados y en cuanto a las peliculas, una imagen vale mas que mil palabras. Los seres humanos aprendemos por imitación, ya lo dijo Darwin, y aunque parezca mentira, en muchas ocasiones hacemos lo que hacen los demas, ya sea bueno o malo. Pero todo texto audiovisual tiene esa sentencia que los espectdores y el público buscan.

    Marta Tejado García

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  48. Sentencia como algo Educativo
    Todo texto, toda información, toda narración tiene un sentido. Pues siempre aportamos un mensaje o una información, al usar la palabra, cuando convertimos el pensamiento en hecho, quieras o no, hay la intención de influir en alguien . La palabra es una acción que da a conocer algo a otra persona, que la capta y la recibe su pensamiento y por tanto lo influye.
    Así que todo texto tiene un sentido, ninguno es inocente en si. Darle una sentencia, lo que haces es hacer evidente el mensaje o sentido que quieres dar. Es como dar a conocer algo de manera clara y pedagógica. Y digo pedagógica pues en los videos y citaciones de los posteadores siempre nos sale la sentencia, por ejemplo:“Los hombres y las mujeres no pueden ser amigos porque el sexo siempre se interpone entre ellos.” (Cuando Harry encontró a Sally, When Harry Met Rally,1989). Después cada situación que lo refleja, en este caso cada vez que se encuentran y les pasa algo entre ellos a los protagonistas. Así que el mensaje se hace claro, evidente, ético y educacional.
    Así, que perfectamente con la sentencia podríamos decir que desea que aprendamos el autor: "Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. Lo cierto es que yo siempre fui un iluso" (Big Fish 2000). Podríamos traducirlo como “Hay que ser un soñador para conseguir todo lo que desees”. Conociendo la película vemos que el protagonista siguiendo sus ilusiones es capaz de cumplir todos sus sueños, y además nos lo denota con frases como estas. Por tanto, como el cuento, como el mito, los relatos y novelas de Örkény, etc. Hay una gran intención educacional y ética.
    Pienso que la sentencia, tiene un valor más allá que de ayudar al autor a no perder el caminó de su obra, sino también para ser comprometido y ético en lo que escribe. Pues no esconde sus intenciones y aparte lo hace de manera educacional: causa-efecto; es decir :“Yo explico algo y lo reflejo con un ejemplo y situación, hay una demostración del hecho, por tanto lo doy como cierto”. El no esconder las intenciones o sentido del texto, que sean evidentes, me parece un hecho positivo y recurso bastante moral, pues en efecto, como he mencionado todo hecho comunicativo tiene una intención.
    Marta Mesquida i Massanet

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  49. Entre los comentarios parece que la sentencia se entiende como la reproducción del "ideario" del autor. Yo creo que toda obra, hasta la que aparentemente parece vacía, está marcada por una ideología. Al fin y al cabo el autor tiene escala de valores y los reproduce en su arte.
    Sin embargo si no entiendo mal, la sentencia es la repetición a través de una frase o un discurso de la idea principal que el autor desea transmitir. Anteriormente se ha mencionado a Umberto Eco, esto me lleva a pensar en sus teorías acerca de la recepción, y con ello a considerar que la pretensión del autor a la hora de repetir su sentencia no es otra que la de evitar posibles "malas" interpretaciones, entendido como interpretaciones no pretendidas por el autor.
    Considero que el autor está en su derecho a exponer estas sentencias ya que, según mi punto de vista, la libertad creativa es básica para cualquier creación artística. Caso distinto sería el expuesto de "Crónicas de un pueblo" ya que estaríamos ante un caso contrario a toda libertad creativa al ser algo impuesto desde fuera del proceso mismo de la creación.

    Carmen Parejo Rendón.

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  50. Bajo mi punto de vista, todas las obras audiovisuales contienen una temática y una sentencia más o menos implícitas. Sin embargo, también estoy de acuerdo con que se debe evitar el adoctrinamiento o la "moralina" gratuita. Para ello, creo que es importante incluir diversas voces en la narración que representen un mensaje, o al menos no emitir mensajes absolutos y permitir que el espectador juzgue con libertad.

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  51. Entre los comentarios parece que la sentencia se entiende como la reproducción del "ideario" del autor. Yo creo que toda obra, hasta la que aparentemente parece vacía, está marcada por una ideología. Al fin y al cabo el autor tiene escala de valores y los reproduce en su arte.
    Sin embargo si no entiendo mal, la sentencia es la repetición a través de una frase o un discurso de la idea principal que el autor desea transmitir. Anteriormente se ha mencionado a Umberto Eco, esto me lleva a pensar en sus teorías acerca de la recepción, y con ello a considerar que la pretensión del autor a la hora de repetir su sentencia no es otra que la de evitar posibles "malas" interpretaciones, entendido como interpretaciones no pretendidas por el autor.
    Considero que el autor está en su derecho a exponer estas sentencias ya que, según mi punto de vista, la libertad creativa es básica para cualquier creación artística. Caso distinto sería el expuesto de "Crónicas de un pueblo" ya que estaríamos ante un caso contrario a toda libertad creativa al ser algo impuesto desde fuera del proceso mismo de la creación.

    Carmen Parejo Rendón.

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  52. El arte, en cualquiera de sus disciplinas tiene la función, mediante un formato determinado, de expresar sensaciones y sentimientos que el autor transmite através de su obra. Si bien el cine propone un viaje a un lugar donde logramos evadirnos de nuestra vida cotidiana durante unos minutos, resulta muy gratificante cuando aprendemos algo nuevo durante ese camino.
    En mi opinión cualquier obra audiovisual cuenta algo, pero si además aporta un planteamiento, un modo de percepción de nuestra sociedad o de nuestro modo de enfrentarnos a la vida, reflejará un eficaz y completo resultado. Del mismo modo que hay escritores y directores que no consideran necesario enviar un mensaje a través de sus trabajos, muchos espectadores tampoco desean recibirlos.
    Personalmente, a mi me gusta que las películas me hagan reflexionar y pensar tanto como transmitir mi visión sobre un determinado tema en un pedazo de “película” y compartirlo con el receptor, ya sea pasivo o activo. Claramente, tanto el director como el productor tendrán la última decisión, pero considero que es mejor lanzar la pelota y que cada uno decida si desea recogerla.
    En un mundo, cada vez más carente de ética, moral y cultura, considero muy necesario seguir transmitiendo planteamientos filosóficos o visiones inteligentes del mundo que nos rodea.

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  53. En mi opinión, estoy de acuerdo tanto con lo que dicen muchos de mis compañeros como con Umberto Eco, en cuanto a que el texto literario SIEMPRE queda ABIERTO y LIBRE de interpretaciones. Cada espectador puede verse identificado de algún modo con la obra, no tiene porqué ser con el tema principal del relato, puede ser con una subtrama o incluso con lo que le ocurre a un personaje secundario. Por otro lado destacaría que, el rechazo al relato con mensaje que pueden tener algunos autores, a mi parecer, forma parte de la soberbia del artista. Esto le llevaría a mostrar el rechazo por lo establecido, creyendo que es una normativa, cuando en verdad es una realidad. TODA persona, al igual que TODO autor, tiene un pasado, unas vivencias y unos conocimientos que determinan sus actos. Esto se plasma en la obra de la misma manera, ya que dependiendo de nuestras experiencias tomamos determinadas decisiones: tipo de narración, escoger un género, colocar la cámara en un sitio u otro... No son decisiones arbitrarias, la suma de todas las decisiones generan un producto, una obra, que muy a pesar de determinados autores, terminan proyectando un MENSAJE que su subconsciente se ha encargado de plasmar. Mensaje que termina llegando a un espectador que de algún modo se identifica con este.

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  54. Estos días reviso la serie "The Wire", que ha convertido el claro oscuro moral en un arte . Nadie es inocente, supongo, y el tono coral de la trama dibuja tantas voces que es complicado ver los términos bien y mal como absolutos. Cito esta serie porque, como título de cada episodio, se escoge siempre una frase de uno de los personajes que se dirá a lo largo del episodio. Descontextualizada la mayor parte de las veces, da más sentido al episodio como cita extraída del texto que como parte de los diálogos. Al final, necesitamos la rotundidad que nos dan esos mensajes, unas veces para justificarnos, otras para resaltar nuestros principios o intenciones, otras, simplemente, por necesidad literaria, por el convencimiento de que tenemos algo que decir. Me quedo con un director obsesivo hasta el exceso con esa idea de la rotación acerca de una sentencia, Nolan. Aparte de que me fascina, todos nos hemos quedado con "El héroe que Gotham necesita" o " ¿Por qué nos levantamos, Bruce?". Digamos que, si un recurso funciona porque otros lo han usado antes y da empaque al texto, ¿Por qué no? El asunto es tener la habilidad suficiente para que no sea un mantra aburrido y aleccionador, si no algo con la suficiente fuerza para que se quede grabado a fuego en la memoria del espectador.

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  55. Quien no recuerda las sentencias mas memorables del cine como en Casablanca " ¡ tocala otra vez, sam " o quizás algunas de las sentencias mas encantadoras del cine como " ¡ soy un hombre ", de Wilder, quizás las sentencias de las películas forman parte de la misma vida.

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  56. LA SENTENCIA: ¿NECESARIO O PÉRDIDA DE TIEMPO?

    Hoy en día, el mundo del cine, televisión u otros medios audiovisuales han pasado a dominar gran parte de la sociedad, siendo muy significantes en las moralejas, entre lo que es bueno y malo para la población.
    Esto se nos viene debido a la gran variedad de mensajes que, aunque a veces son equivocados, sacamos de lo que vemos como ha comentado Umberto Eco tan francamente.
    Por otra parte, estos mensajes o sentencias muy a menudo son la opinión del autor sobre ese tema. Muchas de ellas pasan a ser frases inolvidables. Por ejemplo “¿Es que no lo entiendes? Pude tener clase. Pude ser el campeón. Pude haber sido alguien, en vez de un vago, que aceptémoslo es lo que soy.” (Ley del Silencio 1954).
    Personalmente yo opino que la sentencia no es una cosa precisamente necesaria sino más bien una cosa inevitable. Por mucho que intentes crear una película sin sentencia, siempre habrá alguien que saque un mensaje, una moraleja de ella. Por esto, estoy de acuerdo con Umberto Eco. Una de las sentencias que más me impactaron fue "Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. Lo cierto es que yo siempre fui un iluso" (Big Fish 2000).
    En conclusión, la sentencia es un elemento fundamental e irrevocable en el mundo de hoy donde los medios audiovisuales tienen un papel tan influyente en el pensamiento de la población. Son capaces de entretenernos, enviarnos un mensaje e incluso, manipular nuestras opiniones.

    ROSEANNE MORRIS

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  57. Las películas, las series y similares son formas de entretenimiento, que te permiten evadirte de la rutina y te llevan a una vida diferente. Pero a mi parecer este tipo de medio tiene un gran potencial para incluir un mensaje, para aportar al espectador algo más que entretenimiento.
    Está claro que para que esto de buen resultado debe de haber un equilibrio entre ambos aspectos. Porque si el mensaje a transmitir pasa desapercibido para el público, es un fracaso. De la misma forma que si el público se siente más atrapado en una clase de filosofía que disfrutando de lo que ve, también es un fracaso.
    Ahí es donde veo yo que radica la importancia de las sentencias, ya que es lo que hace que el espectador abra los ojos de repente y sienta en las palabras del protagonista algún tipo de verdad.
    También creo, que hemos llegado a un punto en el que la ficción que juegue el papel de mero entretenimiento está demasiado desgastada ya. Dentro de unos años nadie recordará una película con la que simplemente se rió o con la que pasó un buen rato. Recordará aquella que, aparte de entretenerle, le hizo pensar o sentir algo más allá de la ficción que le mostraban.

    Elena Tomás Anadón.

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  58. Siempre que hablamos o escribimos transmitimos un mensaje sobre nosotros mismos y nuestra percepción del mundo. En cualquier pequeña frase podemos ver el mundo interior del autor o del personaje, ya sea un mundo común o extraordinario. Por ello, cuando plasmamos en el papel o en la pantalla una personalidad concreta, ésta siempre tendrá el sello de su creador, ya sea por el estilo, los diálogos o la forma de comportarse.
    Toda obra refleja a su autor y al mundo que lo rodea. El simple hecho de que se escriba sobre un tema u otro ya nos da una pista sobre lo que preocupa o le gusta al emisor. Consciente o inconscientemente, el guionista(en este caso) trasmite lo que siente y lo que opina, independientemente del juego que pueda interponer en el camino. Todo lo que plasma en el papel transmite un sentimiento real, innato o creado, que después será remarcado o modificado por el director y su equipo.
    Incluso las películas que parecen no tener ningún trasfondo nos muestran una filosofía de vida: despreocupada, violenta, indiferente… Hay multitud de formas de vivir, de enseñanzas que pueden ofrecerse; que las consideremos positivas o negativas es otra cuestión.
    Aunque el autor se niegue a transmitir un mensaje en su obra, con esa negación ya está mostrando algo: inconformismo. Puedes intentar decirle al lector lo que quieres que piense o puedes ofrecerle pensar lo que quiera, pero en ambos casos tendrá una elección que hacer: creerte o no. Cuando creas para los demás te pones a su servicio y tienes que rendirte al hecho de que no puedes ir explicándole a los espectadores, uno por uno, lo que “de verdad” significa lo que han visto. Cada uno tendrá su punto de vista, regido por sí mismo y sus circunstancias y éste no se puede cambiar, igual que no se puede cambiar lo que puedan llegar a pensar u opinar sobre la obra y su posible moraleja.


    Pilar Fernández

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  59. Desde mi punto de vista, siempre se escribe para transmitir un mensaje, por pobre que sea.
    Cuando el autor escribe introduce parte de su propia esencia en la obra. Todos dejamos una parte de nosotros al escribir que nos identifica y transmite un mensaje, se puede entender o no pero está ahí.
    Escribimos y creamos personajes de los cuales uno de ellos como mínimo se asemeja a nosotros o a un modelo que queremos plasmar, aunque no lo queramos hacer, inconscientemente se hace.
    Cualquier producción de cine, por banal que parezca tiene un mensaje. El autor escribe y cuando escribe sus emociones se plasman en el papel. Ya sean estas violencia, alegría, tristeza... Éstas emociones transmiten un mensaje al lector, dicho mensaje puede darse en forma de texto, video, imagen, etc...
    Una película puede parecerte aburrida, mala, o simplemente que no te guste por cualquier motivo, pero esa película, en mi opinión, transmite un mensaje. Si una película no nos ha gustado y no le hemos prestado suficiente atención, el mensaje se pierde. Hay una larga lista de películas que se catalogan como sinsentido o "comerciales" debido a ese aburrimiento del espectador. No todas las películas buenas han de gustar o ser comerciales, tampoco todas las que son comerciales han de ser malas o banales. Sea como sea, toda película transmite un mensaje que queda grabado en muchos de los espectadores. Lo mismo ocurre con cualquier relato, no sólo películas, también en los libros y textos, todos tienen su "moraleja". Éste mismo texto está transmitiendo un mensaje que, se entienda o no, queda escrito y listo para interpretarse.

    Fmd: Hugo López Navarro.

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  60. El hecho de escribir siempre tiene un objetivo y es el de transmitir algo. Aunque se carezca de argumento, de palabras o incluso de personajes humanos, un relato, una canción, una película transmitirá algo, aunque sea muy pobre. Y si ése no es el caso, entonces nos hallamos ante un resultado catastrófico, un fallo en toda regla, pues el vacio siempre será vacio, aunque contenga determinadas características que puedan gustarnos. Si no estás transmitiendo absolutamente nada, en mi opinión, no has hecho una obra que merezca la pena ser llamada por su nombre.

    Una de las metas principales del cine, nos pese o no, es únicamente la de entretener, y si las películas que se crearon sólo para hacer pasar un buen rato consiguen cumplir con la función propuesta, realmente no hay nada que nosotros podamos echarle en cara, más allá de que nos haya gustado o no. Con transmitir lo que uno se proponía (miedo, repulsión, alegría), buena parte del camino está recorrido y dentro de las obras que recorren este camino, lo que diferencia las grandes de las más mediocres es la intensidad y la importancia de su mensaje. De su sentencia.

    Lo bien construida que esté, lo nítida y respetada que se mantenga a lo largo de su historia, de su guión, de su puesta en escena será lo que haga de una sentencia la marca de identidad imprescindible de toda buena obra. De lo contrario, corremos el riesgo de transmitir, pero hacerlo de manera equivocada, confundir al espectador. Y... "¿Sabes lo que más asusta a la gente? Aquello que no entiende. Y cuando no entendemos algo, nos basamos en nuestras presunciones."

    Neus González Borrell

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  61. Es imposible crear una obra sin mensaje. Incluso con la única idea de entretener, el autor, sin marcar un tema central, ya envía una serie de ideas. ¿O es que acaso en la creación de un personaje no influyen nuestros puntos de vista, criterios y pensamientos? Creo que esto es así incluso si el personaje creado es todo lo contrario a nosotros mismos. Y con esto se puede ir más allá, puesto que, incluso un detalle del espacio en el que se presenta ese personaje ya está expresando algo. No es lo mismo escoger una isla desierta para tu historia que un palacio gregoriano.

    Por otra parte está la sentencia, esa frase que enmarca el mensaje y el tema. No creo que esto sea siempre así. La sentencia son solo notas del autor al pie de página que a veces, ciertamente, te materializan el tema, como en el caso de El Ladrón de palabras, cuya frase es “Mi tragedia fue amar más a las palabras que a la mujer que las había inspirado”; en el caso de Amelie no hubiese echo falta esa materialización, tanto es así que no la pronuncia una personaje, si no la voz en off con la categoría de narrador, “Cualquier otra chica hubiese llamado enseguida, habría citado al chico en una terraza para devolverle el álbum y así sabría si valía la pena seguir soñando o no. Eso se llama enfrentarse a la realidad. Pero eso... no era lo que Amelie quería”; esta sentencia enmarca el tema porque es el tema a tratar en la película, pero su función era explicativa, permitirnos adentrarnos en la forma de pensar en del personaje. Por último mencionaré El Indomable Will Hunting, cuya frase que la firma es “Tengo que ver a una chica”, expresando que cuando encuentra a esa persona que te llena ya nada más importa ni puede pararte, mientras tanto, los temas centrales de los que se hablaban eran la culpa y el miedo al fracaso, así como el miedo a sufrir.

    De esta manera llegamos a la conclusión de que siempre se transmite, de una manera o de otra, ya sea en una frase o en una acción, ya sea por el tema central o por aquellas pequeñas ideas, anotaciones, que el autor cree que deben de estar en su obra. Porque, además, si el dicho autor se limitara ha hacer reír o llorar, ya está permitiendo que se empatice con lo que está ocurriendo en la obra, y si se empatiza con la obra, empatizamos a su vez con los pensamientos del autor, entonces su mensaje, aunque sin intención de ser enviado, es recibido.


    Sole Fortuny Jurado

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  62. Un producto audiovisual independientemente de su espectacularidad, recursos o temática ha de transmitir, ha de presentar algo trascendental que lo haga perdurable, o al menos intentar tenerlo para llegar a los espectadores, dejar huella en un público que al finalizar la visión puede seguir pensando en ella, reflexionar, aprender, sacar conclusiones (las mismas o quizás muy distintas, dependiendo de quién)… O por el contrario olvidarla.

    Daniel Castillo

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  63. Para mí el cine es y tiene dos caras o sentidos. El primero es crear arte, relatos filmados que dan al ser humano la oportunidad de soñar. Ayudan a sentirse durante lo que dura el metraje en un personaje de “película”, de entregarse a la evasión gracias a los efectos especiales, de ser aquello que nunca uno será en realidad. En definitiva de disfrutar de un sueño a través de los sentidos.
    En segundo lugar el cine es un lugar dónde los guionistas , directores e incluso actores, CREAN UNA OBRA DE ARTE, para su disfrute personal , para decir aquello que no dicen directamente con palabras, la sentencia la utilizan como vehiculo para difundir su mensaje como modo de propagar su idealismo.

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  64. Como espectadora siempre he preferido y agradecido las películas que me han hecho reflexionar, que han dejado huella y marcado un antes y un después en mi vida. Así que creo firmemente en el valor fundamental de transmitir un mensaje y que precisamente esa es la gran riqueza del cine.

    Este hecho se produce constantemente, es inevitable. Cualquier autor siempre se verá reflejado en sus obras, siempre se expresará a si mismo, ya sea consciente o inconscientemente. Desde mi punto de vista, lo interesante es cuando es un proceso consciente y dirigido, cuando todas las partes del film están hechas con la misma intención de coherencia narrativa y encaminadas al mismo fin. Así se consigue un mensaje redondo y cerrado.

    Siempre he considerado que la forma está supeditada al contendido, por lo tanto cada mensaje necesitará unas soluciones visuales y narrativas diferentes. Pero en líneas generales, a la hora de expresar este mensaje creo que se debe buscar una forma atractiva visualmente, interesante, sutil, poética, transmitirlo veladamente. No veo particular interés en un discurso real , directo y tan obvio que no deje cabida a especulaciones o reflexiones personales.
    Cira Calero Rodríguez

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  65. Alejandro Mompó

    Personalmente nunca diría que una película “debe” tener una sentencia , o no “debe” tenerla.
    Una película es una creación artística y por lo tanto ha de ser libre.
    Queda en manos del guionista el darle un mensaje o no dárselo.
    Por otro lado el mero hecho de que una persona sea un artista o posea una determinada capacidad artística no le da de manera automática la capacidad de análisis sobre cualquier tema.
    Esto es, puede ser un gran guionista, o director, y al mismo tiempo no tener capacidad de análisis critico para un asunto político, o social, por falta de imparcialidad debida a sus circunstancias personales por ejemplo, o por cualquier otra circunstancia.
    Creo que las películas con un mensaje y por ende con una orientación determinada suelen tener, para mi gusto, más peso, más interés. Pero no lo encuentro necesario. Hay distintos tipos de películas y distintos tipos de espectadores.
    El cine debe entretener, ya sea con un tema y una orientación o no.
    Además si una película tiene un buen tema, pero, por ejemplo una orientación tendenciosa, no solo pierde todo el interés si no que deja de ser lo que podría ser una gran película y pasa a ser un pasquín, con autor.
    Dejemos que los creadores creen y que el público sancione. De lo contrario podemos convertir el arte en un trabajo de ministerio.

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  66. ¿¨DESTINO´ ,¨PSICOSIS¨ O ¨AMELIE´?

    Por una parte,una buena imagen creará una obra original e impactante.
    Un ejemplo de narrativa visual sería el corto:DESTINO de Salvador Dalí y Walt Disney.Estas imágenes comunican mensajes con una fuerza tal, que no necesitan nada más.Otro ejemplo lo encontramos en películas de la etapa del cine mudo,pero las que no usan escritos:BLUEBEARD,Barba azul de 1901,El fantasma de la Opera de 1925 o las de Buster Keaton,El herrero 1922.
    Por otra parte,una buena sentencia hará una obra memorable.
    Tal es el caso de la película Psicosis: ¨Todos nos volvemos locos alguna vez¨.O la de Memento: ¨No me acuerdo de olvidarte¨.Inolvidable es EL Diario de Noah: ¨Nuestro amor puede hacer todo lo que nos propongamos¨. Sorprendentemente de la Cenicienta :¨Una vida sin amor, no es una vida en absoluto.¨
    Del Sr.y Sra.Smith: ¨Los finales felices son historias sin acabar.¨
    Pero una buena imagen más una buena sentencia hará una pelicula insuperable.Ejemplos de ello: Amelie: ¨La vida no es más que un interminable ensayo de una obra,que jamás se va a estrenar¨.O ¨Hay que avivar el cariño del amor con el abanico de la indiferencia¨ de Los hermanos Marx en el Oeste
    Asi que, es imposible crear y no enviar un mensaje.Por tanto, ya la imagen en sí enviará un punto de vista propio del creador y único. Y sí, con una sentencia ese punto de vista será audible y menos sutil. Por tanto,uno escoge usar sentencias o sólo imagen disfrutando de la libertad de la creación y originalidad e innovación y dependiendo del caso e inspiración. FRANCISCA CABALLERO

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  67. El cine es considerado como un agente de culturización social, de forma que para que realmente una materia culturice ha de exponer mensajes, puntos de vista y opiniones que permitan al espectador reflexionar y crear su propio ideario y sus propios valores, activando su capacidad crítica y, por tanto, introduciendo ese elemento didáctico del que se habla.
    Así, bajo mi punto de vista, aunque un film cumple con el objetivo lúdico cuando gusta y entretiene al espectador aún sin dotarlo de mensaje, la incorporación de este crea una obra completa, con un fin lúdico y cultural que no lograría sin esa premisa o sentencia; y por tanto, la armonía entre ambos es lo que el guionista debe perseguir.

    Abel Sinisterra.

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  68. “Subrayar la construcción de sentido”: sentenciar: 3. tr. Expresar el parecer, juicio o dictamen que decide a favor de una de las partes contendientes lo que se disputa o controvierte.

    Soy de las que piensan que el acto creativo es creativo en sí. Porque emana de una necesidad vital. Ahora, si me pregunto el por qué del acto creativo, de dónde nace esa cualidad, el primer verbo que se me viene a la cabeza es expresar. Una puede pararse para ser más forma o ser más contenido, lo que no sé aún es si esta puede prescindir totalmente de aquello para que se dé esa manía que tenemos de crear(nos).
    Sacar, de dentro a afuera, aunque después esa obra quede olvidada en cualquier rincón de cualquier alcoba.
    Pero cierto es también que el proceso individual del acto creativo está empapado de la vida de los otros. Y si es de los otros, también es para los otros. Cayendo un poco en demagogia, se podría decir que al ser seres sociales nuestros actos también lo son.
    Cuando escribo, cuando canto, cuando mezclo colores, cuando pienso en algo a ficcionar, lo hago desde el yo moldeado por la moral y por las normas que en ese momento acepto. Y entiendo que de alguna manera eso me limita. A la vez que mi ego acostumbra de alguna manera a “sentenciar” me siento acorralada por esos hilos que circundan mi realidad. Al fin y al cabo, juzgar siempre nos hace más chiquititos.
    En conclusión, no creo que haya que tomar partido por una u otra manera de hacer cine, creo que ambas(todas) pueden ser válidas en tanto en cuanto se dan. Otra cosa es que me sienta más identificada con las películas de pobres que con las de acción y coches. Y, suponiéndome una igual al resto de los mortales, imagino que a ellos les pasará algo parecido.
    Emocionarse con Greenaway es posible. Y aburrirse viendo Novecento( espero que) también.

    Tania Hermida

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  69. Personalmente prefiero que la sentencia no sea demasiado obvia dejando que el espectador saque sus propias conclusiones sobre lo que se le ha transmitido, si bien esto puede llevar a una interpretación errónea de nuestra historia, en cuyo caso deberíamos plantearnos si hemos transmitido bien nuestra idea, pues el mostrar la sentencia de forma directa mediante, por ejemplo, un monólogo, puede resultar redundante e innecesario llegando a condicionar la percepción del espectador sobre el mensaje expresado en el largometraje y ensombreciendo matices e incluso dobles lecturas que nuestra obra puede contener.

    Daniel Pérez

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  71. Es posible que los grandes autores no se hayan parado a pensar en la sentencia de sus obras cinematográficas. Sin embargo, la sentencia puede ayudar a crear más expectación en el público. Y es importante que la película tenga implicita una premisa, un sentido intrínseco y haga reflexionar ya que esto atraerá al espectador.

    Es positivo que una obra se recuerde y permanezca a través de los tiempos y eso se hace posible gracias, sin duda, a la premisa.

    Eva Naval

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  72. En mi opinión es extremadamente difícil (sino imposible) extraer a una obra de cualquier tipo de mensaje. Se podría discutir que la obra en sí misma es el mensaje, pero esto no es del todo cierto, ya que esta no se puede entender por sí sola, detrás de cada obra hay un autor. Y el autor no es ni más ni menos que una persona, un ser social con ciertas sensibilidades políticas y morales, por lo que su creación representará, en mayor o menor grado, estas sensibilidades.
    Para mí la cuestión está en el nivel de explicitud con el que se presenten estas cuestiones. El mensaje por sí solo no es malo, lo peligroso es caer en el adoctrinamiento. Si bien es cierto que el gran cine suele presentar estas cuestiones de forma sutil y a través de metáforas, también existen películas geniales en las que la “sentencia” se presenta de forma realmente obvia. Este es el ejemplo del discurso final de El gran dictador, o el de William Wallace en Braveheart. Personalmente encuentro más atractivas las obras en las que se enfrentan varias sentencias, como en la serie True Detective, en la que dos policías con visiones aparentemente opuestas de la vida acaban encontrando un nexo de unión.

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  73. Desde mi punto de vista, quizá algo particular, el arte no es sino la simbiosis entre talento y sentimiento, en su justa medida. Si bien es cierto que la técnica, ya sea narrativa, musical, pictórica, etc., es necesaria para evitar que se considere obra de arte a cualquiera trozo de acero retorcido sobre sí mismo, o a cualquier suma de colores plasmados en un lienzo, cuando un "creador" decide dar origen a una pieza, en respuesta a una necesidad voluntaria o involuntaria, no puede evitar volcar sus sentimientos en ella y, por este motivo, su seña.
    La huella de un artista está determinada, a parte de por variables externas a sí mismo, por la personalidad que se ha forjado a lo largo de los años, es decir, recuerdos, sueños y emociones.
    No hay obra en el mundo, sea audiovisual, novelística, etc., que haya sido creada a partir de la más pura neutralidad porque el arte no trabaja con la objetividad.

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  74. Creo que toda obra es una extensión de su autor así que, ya sea mediante una forma u otra de expresión, se cuenta un mensaje, voluntaria o involuntariamente. Es bastante probable que en toda la realidad que un autor refleja ya exista ese mensaje, ya sea porque cojamos ideas de otros lugares, o porque en nuestra vida propia se nos vengan a la cabeza dichos populares sobre lo que en ese momento nos está pasando.

    Ahora bien, en cuanto a las diferentes formas de exponer el mensaje que aquí se han presentado, considero que una sentencia no debe ser un monólogo de uno mismo ni un manifiesto de un movimiento político, sino viene a cuento, porque en la película de Chaplin reconozco que sí que queda bien. En cuanto a la técnica de ir soltando la "tesis" de la obra como migas de pan en un camino me parece algo interesante si se hace en menos de 2, o incluso 3 ocasiones, pero repetirlo mucho más como es el caso de la película de "Old Boy" puede llegar a aburrir. Personalmente prefiero la técnica de las diferentes voces, es una forma de llegar a más público e incluso se puede hacer uso de ella copiando literalmente la realidad que se ha vivido, puesto que en las discusiones, todos los comensales de una mesa, por ejemplo, rara vez tienen exactamente la misma opinión.

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  75. Siempre me ha parecido que la interpretación de cualquier representación artística; una pintura, un texto, una escultura, una obra de teatro, una película… puede tener tantas interpretaciones como personas las ven. Siempre que alguien me dice que cuando fulanito escribió esto, o dibujó aquello lo que nos quiere decir es tal cosa, siempre me preguntó si el propio autor lo dijo porque si no es así, quién puede estar 100% seguro de eso sin haber estado dentro de la cabeza del autor. Yo puedo tener también mi interpretación y puedes ser tan válida como la de otros, o quizá el autor simplemente intentó plasmar exactamente lo que dice o veía sin ningún tipo de mensaje detrás.

    Cuando lo llevamos al mundo del cine me pasa un poco lo mismo. Pienso que sí hay autores que además de querer entretener al espectador quiere hacerle pensar enviándole un mensaje, pero también creo que hay muchas películas que no tienen ningún mensaje, sí un tema, pero que es tan obvio como la película en sí y que no necesita ser reforzado por ninguna sentencia. Tal vez haya una frase del protagonista que quede para la posteridad, pero totalmente vacía y desvinculada de ningún tipo de mensaje. No la consideraría una sentencia.

    Con respecto al primer caso que mencionaba, donde el autor queriendo, y a veces sin querer, están mandando un mensaje, éste podrá ser interpretado por cada uno a su manera. La sentencia en estos casos ayudará a que el mensaje llegue mejor al público, si bien una vez más, siempre está el “riesgo” de cada uno la pueda interpretar a su manera. Son películas que haces que no salgas del cine indiferente, que te hacen pensar, cosa que no todo el mundo quiere cuando va a ver una película.

    En resumen, estoy de acuerdo con lo que dice el texto, y la forma abierta con la que trata el tema. Con respecto a la sentencia yo creo que no hay que confundir la frase de una película, normalmente en películas sin o con pocas pretensiones de mandar un mensaje, con las que podemos identificar dicho film pero que no dicen nada, y las sentencias como las que trata el texto que el autor las coloca con toda la intención.

    Carpe Diem

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  76. El espectador desea ser entretenido, a veces por puro motivo lúdico y otras, por escape de su vida presente de la que necesita desconectar por, al menos, 90 minutos. Muchos espectadores, sin ser conscientes de ello, acuden al cine para buscar respuestas, para aprender otros modos de vida que no ven en su propio ambiente, para ser inspirados. Claro que, eso no significa que el espectador sea incrédulo. Especialmente, para el espectador adulto, que ya tiene unos patrones e ideales de vida construidos y no le gusta que le traten de tonto.
    No se trata de que el guionista exponga una sentencia para adquirir el rol de educador y subestime la inteligencia de su propio espectador, sino de que, el guionista, habra un diálogo abierto con el espectador donde no existen verdades absolutas ni sentencias, sino perspectivas.
    En mi propia experiencia personal, y en mi propio afán por comunicar, recientemente he tenido que aceptar la imprevisibilidad de las personas y el hecho de que, aunque todos los gestos y acciones apunten en una dirección, incomprensiblemente, nuestro amigo humano acabará actuando de una forma que no pudimos anticipar, rompiendo todos nuestros esquemas.
    Como autores, debemos aceptar que nuestro desconocido lector/espectador tiene una mente propia la cual nunca podremos predecir cómo pensará, por lo tanto, tratar de hacer de nuestra obra una "dictadura" (haciendo referencia a la foto que acompaña al texto) del pensamiento ageno no hará otra cosa sino alejar a nuestro espectador de nuestra obra por falta de libertad interpretativa.

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  77. La sentencia como transmisor de valores actual

    Personalmente pienso que todo medio audiovisual deberían contener una sentencia, no sólo para cumplir con una de nuestras tres responsabilidades como guionistas: la ética; especialmente en nuestra época donde cómo decía en los apuntes: los guiones han pasado a ser el principal transmisor de los valores. Si no además porque de esta manera, como mencionaba el profesor Emeretio al citar a David Macías, gracias a la sentencia podemos conectar con el espectador y dejar un aspecto a reflexionar y que pueda llegar a marcar positivamente al espectador y hacerle pensar.

    Por otro lado, pienso que aunque el autor no quiera o no pretenda dejar directamente una sentencia, toda persona tenemos unas creencias y valores y, aunque no queramos directamente transmitir lo que nosotros creemos, es normal que estos estén presentes en nuestra historia, ya que ésta se amolda y crea desde unos prejuicios, creencias, etc. de quien la escribe.

    Teniendo en cuenta también que cada texto puede tener diferentes lecturas por diferentes personas, así como la misma sentencia ser tratada de formas distintas de manera que no tengan nada que ver unas con la otra.

    En resumen, opino que todo audiovisual debería tener una sentencia y a poder ser que no deje confusiones, a no ser que el objetivo sea dejar ese “misterio” sobre qué realmente se está queriendo trasmitir. Y aun cuando no haya una sentencia directamente presente, en cierto modo siempre habrá algún mensaje que indirectamente el autor, por su sistema de creencias deje plasmado.

    Bitia Martínez Pérez

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  78. En mi opinión cualquier guinista o director quiere transmitir una sentencia, un mensaje, aunque sea inconscientemente. El audiovisual es una herramienta de comunicación y como tal transmite un mensaje, y éste mensaje no solo tiene el poder de cambiar la mente de una persona, sino de dejar la huella del director o guionista en aquellos que vean o lean su obra. Un audiovisual sin sentencia pierde todo encanto, todo contenido.

    Stefania Romano.

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  79. Para empezar pienso que hay mensajes y mensajes. Es decir, no es lo mismo una película que te vende toda ella como un mensaje entero que películas que con pequeñas citas te dan su mensaje. El primer caso son películas que se hacen en busca de reflexionar sobre el momento actual o en el momento en que se hicieron. De normal, este tipo de películas suelen ser dramas y pocos taquilleras, ya que el publico más comercial busca una cinta donde se puedan evadirse de los problemas actuales, aunque uno de ellos, como es el terrorismo, suelen estar en muchas películas. Pocas veces las películas de esta índole suelen triunfar, pero afortunadamente tenemos excepciones, como El Gran Dictador (mencionado en el articulo), que trata con humor, un problema tan grave como era el inicio de la II Guerra Mundial, finalizando el film con un magistral discurso añadido en el video.
    También podemos observar como existen películas que tienen el mensaje más encubierto o se da en manera de cuentagotas, predominando más el argumento que puede ser muy simples como en las películas de acción o de comedia, pero en su mayoría con algunas citas que muchas veces podemos saltar por alto, otras no tanto. Pasa en La Vida de Pi, donde se nos narra un naufragio y como su superviviente Pi, tuvo que hacer frente y convivir con un tigre durante el mismo, dejándonos al final con la reflexión, ya que Pi desvela que la figura del Tigre y demás animales eran alegóricas y que cada animal representaba a una persona en concreto, y el periodista que le entrevista dice que prefiere la fantástica y Pi dice:"lo mismo sucede con Dios". Otro tipo de mensaje subyacente podría ser la película Matrix, donde de forma menos clara, podemos adivinar una crítica a la manipulación ya sea política, de medios de comunicación, con clara alusión al Mito de la Caverna de Platón pero que se disfraza tanto de violencia y acción que prácticamente cuesta ver el mensaje.
    Por último hay películas que directamente no tienen ningún mensaje sobre el cual reflexionar, que pueden tener alguna cita, pero que en general solo sirven para entretenimiento y disfrute de los espectadores que simplemente buscan 2 horas de evasión de la realidad que les rodea.
    Sobre emitir o no mensajes en una película, pienso que debemos de darlo, que es parte de nuestro deber dar un mensaje ya sea de esperanza, de advertencia hacía lo desconocido, de critica a algo en concreto,... pero sin avasallar al público. Tal como están ahora las cosas creo que el publico agradece más el entretenimiento y la evasión, pero no por ello debemos de dejar de lado los mensajes, creo que son necesarios y que es compatible meter los mensajes en nuestros guiones de forma que el público se empape de ese mensaje y consiga evadirse de sus problemas.

    Javier Riera Cruz

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  81. Como persona cuya meta es contar historias, pienso que la sentencia es una gran herramienta para que al espectador le sea más fácil el mensaje que quiero mandar.

    Pero ahí radica el problema. Mi misión como guionista no es salvar el mundo, sino hacer taquilla. Si cuento una historia que entretiene al espectador y que hace generar dinero al estudio, pero sin mensaje, será igual de válida que otra que entretenga igual, genere el mismo dinero pero con mensaje. No es una condición necesaria para un estudio que una película tenga mensaje y, por tanto, se use la sentencia para recalcar el mismo.

    El mensaje solo es una herramienta para que el espectador sienta más empatía con lo que se le cuenta. Es una manera de crear un vinculo entre lo que ve y su vida real. Es esa conexión la que perdura y hace que se cree un vinculo especial entre una película y el espectador. Y eso, hace que la historia sea más fácilmente vendible.

    Que el mensaje es algo que realmente educa o hace pensar. Eso ya depende del autor. Como escritor siempre me ha gustado que las personas que consumen mis relatos se planteen cosas. Que piensen sobre sus vidas y las cosas que hacen. Esto no es siempre así. Hay que mensajes que se mandan que son trivialidades y que quedan bien de cara a la hora de vender un producto.

    Sobre la sentencia. He leído varios comentarios y tienen un concepto equivocado de sentencia. La sentencia no es una frase que se nos queda porque tienen un peso fuerte en la historia. Un ejemplo de esto sería: 'Utiliza la fuerza Luke' en una Nueva Esperanza. El mensaje de la película la espectador no es que usemos la fuerza y por tanto esa no es la sentencia de esa película aunque es algo que recordemos todos. La sentencia es la frase que indica el mensaje que quiero contarte, el que te estoy contando y el que te acabo de contar.

    Ginés Sánchez

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  82. Sentencia, sentencia… Sentenza! En “El bueno el feo y el malo” el amigo Sentenza siempre tenía un as en la manga, una intención que subyacía de su acción principal. Venía a cobrar sus pagos, pero, de paso, acababa contigo ¿Qué quiero decir con esta comparación tan facilona? Que toda película tiene una capa interna de adoctrinamiento, o por lo menos, posicionamiento moral.
    Por un lado, si carecemos de posicionamiento automáticamente perderemos fuerza de impacto, de empatía, de seguidores y detractores (hoy en dia followers y haters). Es más efectivo y más directo formular una afirmación, y que la audiencia pueda posicionarse tanto a favor o en contra que simplemente expulsar al aire vagas preguntas que lleven a otras preguntas hasta llegar no-se-sabe-dónde.
    Y aun queriendo no posicionarnos, el mero hecho de elegir una frase, un personaje o un lugar, ya hay un posicionamiento involuntario, por haber elegido ciertos matices y otros no.
    Si miramos la situación comunicativa vemos que puede tener varias finalidades. Las más reseñables, y las que mayor debate generan serían las enfrentadas lúdico-estéticas y didácticas. Una buena película debería contener, bajo mi punto de vista, ambas finalidades, dependiendo de la temática y el género de la película. Una película de Disney hará especial hincapié en la finalidad didáctica (y no digo con esto que promuevan valores positivos) ya que va dirigido a un público infantil, todavía en formación. Por otro lado, las películas de Michael Bay como Transformers y por el estilo apostarán más por la espectacularidad.
    La fórmula correcta, la de siempre; un camino intermedio en que el equilibrio sea tan perfecto, que directamente nos fascine.

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  83. Hace tiempo decidí que quería dedicarme a contar historias, tanto interpretando como escribiendo, y lo que me llevó a ello no fue otro que el deseo de entretener. Entretener dando de mí tanto como me fuera posible: forma de ver el mundo, valores, deseos, experiencias, fantasías, miedos... Dar tanto de mí que quien lo reciba pueda entenderme y posicionarse no arriba ni abajo, si no al lado.

    Para que una película, libro u obra de teatro consiga mantener al espectador al lado, creo que son tan necesarios los valores y moral como hablar de una experiencia real, empezando por dentro, sea el tema o género que sea. Cuando se hace un drama es más fácil poder empatizar con los personajes, y el deseo de no sentir lo mismo que ellos te ayuda a adentrarte en lo más profundo de la historia; pero parece que actualmente en otros géneros, como por ejemplo en las películas de acción, la moral y valores son tan claros y evidentes (ser malo es divertido hasta que pierdes, y perderás) que no nos paramos a pensar en un trasfondo ético ni , al terminar la película, te deja esa sensación de alejamiento de la realidad como podrían ser otras obras menos ostentosas en cuanto a efectos especiales.

    Respecto a la sentencia creo que es un recurso más, un recurso que, como cualquier otro se debe tener en cuenta y que, usado de la forma adecuada, en el contexto adecuado, historia adecuada y, en fin, en el guión adecuado, puede acabar redondeando un buen trabajo. Pero, una sentencia mal utilizada, puede quedar absurdamente adoctrinante, obvia, forzada y, por qué no decirlo, prepotente, ya que al público le gusta que le expliquen las cosas, entenderlas y poder entrar en el código cuanto antes mejor; pero no le gusta que le digan a la cara que no son capaces por sí solos de comprender lo que se les quiere explicar.

    Al final el arte es lo que es: una vía de escape, una forma especialmente común de ver el mundo. Y sea como sea la forma en la que se le haga sentir al espectador lo que desea sentir, será arte.

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  84. Partiendo de la base de que la sentencia es una frase que dice un personaje o personajes y que contiene la premisa del relato (tema o imperativo social y el mensaje), podemos decir que todo guion tiene premisa, pero no necesariamente sentencias. Hay guionistas que creen que el mensaje es suficientemente claro, otros usan símbolos, algunos prefieren que el público sea libre para interpretar. Incluso las películas que se centran más en la acción, la ambientación o la imagen, tienen su premisa, aunque sea banal.

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  85. Hay tantas formas de escribir un texto como escritores existen. En el mundo del arte cada cual se expresa como mejor considera. Cuando escribimos, lo hacemos porque queremos contar algo, sentimos esa necesidad, de lo contrario no escribiríamos (entra aquí esa relación entre literatura y filosofía). En ocasiones escribimos desde lo más profundo de nosotros mismos pero en el universo del guionista, la mayoría de las veces, escribimos lo que nos piden. Poner en boca de un personaje el trasfondo (el mensaje) que nuestra obra quiere transmitir, puede hacerse a propósito o por casualidad, pues cada personaje es parte de la esencia del escritor. Quizá nos identifiquemos con él o quizá solo muestre la visión que tenemos de ese ser que pretendemos representar; lo que nos lleva al sentido autorial.
    El escritor va plasmando las palabras en función de sus experiencias y del punto de vista desde el cual quiere mostrar el tema, es decir, el sentido discursivo. De este modo, tiene la opción de ir dejando migas de pan al lector para que éste pueda caminar en el mismo sentido, sin escribir esa sentencia o discurso que reafirma de manera solemne aquello de lo que se habla, o puede concederle a ese personaje el honor de decir lo que él no puede. Ambas opciones son igual de válidas pero el escritor opta por una u otra dependiendo de otros factores: ¿hay algún personaje que pueda decirlo? ¿Me interesa más dejar clara mi postura o dar la posibilidad al lector de discutir el contenido (orientación)? ¿El productor me exige que escriba una sentencia?... Estas y otras cuestiones serán las que nos vayan marcando el camino a la hora de escribir, lo que no exime de que, más tarde, el lector o espectador saque sus propias conclusiones en base a sus propias experiencias, cultura, sociedad, etc.
    Si el dilema al que nos enfrentamos en esta unidad es a si debemos o no aleccionar a las masas, mucho me temo que el debate virará a si dejamos que gane la ética y la moral o la economía lo que, por otro lado, no debe porqué estar reñido pero claro… si fuera fácil lo haría cualquiera.
    Y para finalizar mi comentario, quisiera compartir un discurso que Nancy Meyers pone en boca del personaje Arthur Abbott en el film The Holiday (Vacaciones):
    “Las he contado, hoy se estrenan 9 películas. Recuerdo cuando se estrenaban 9 películas al mes. Ahora, o una película revienta la taquilla el primer fin de semana o está perdida. ¿Se supone que esto va a propiciar grandes obras?”
    “Últimamente he estado más calmado pero sí, en esta vida hay que batallar.”

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  86. El ser humano es ser humano por el simple hecho de ser acapaz de acumular información más allá de su propia existencia. Motivo por lo que hoy los primeros pensadores parecen poco imaginativos y grandes resaltadores de obviedades.
    Las historias son aquello que nos permite transmitir dicho conocimiento de forma eficaz. Podemos ver millones de alumnos de instituto que a la semana de pasar un exámen no saben responder ni una sola de las preguntas del mismo, ya que la memoria funciona por nucleos emocionales que conservan e interiorizan la información. Las historias tienen como objetivo ligar una serie de imágenes o emociones a una serie de contenidos, ya pueden ser morales, emocionales o intelectuales. La gente consume arte -En especial el dramático.- para ejercer y ejercitar su capacidad de emocionarse, de ahí que se puedan producir catársis en el espectador. El producto atiende a todo el mundo, pero no todo el mundo atiende al producto, por lo que cada uno proyectará sus propias ideosincrasias personales sobre la pantalla y la trama.
    No hay una forma de escribir, ni siquiera una por cada escritor; hay una forma de leer por cada momento de la vida de cada espectador. Cosa que podremos comprovar leyendo un relato nuestro en diferentes épocas de nuestra vida. Lo que demuestra que el control sobre nuestras obras tiende a ser ilusorio: somos espectadores de nuestra propia identidad que se derrama sobre el papel, y esta cambia con cada torna del mismo modo que los mensajes.
    Podemos atar corto la lectura y que quede más dirigida hacia una sentencia, como un río. Podemos dejar que la vorágine de elementos de la obra zozobre a cada uno a su manera, como el mar. No me planteo la quitotada de ganar millones escribiendo, soy español, y el dinero queda fuera de las ecuaciones... simplemente me siento a escribir y me digo: ¿Por qué escribo hoy? ¿Para qué escribo hoy?
    No me veo como nadie digno de aleccionar pero es inevitable que la opinión de alguien vertebre un producto; ya sea el productor, el director o el guionista... Es el espectador quien decide si quiere lo que le digo o lo ve como una doble crítica...Hay espectadores que sacan una lección de vida de una película de terror como Saw o Desnito Final o incluso de una como Predators y yo no puedo entenderlo porque me he desarrollado en otras direcciones.
    Es importante saber de qué estas hablando cuando trabajas, pero es una demencia pretender llenar una sala de cine de 200 localidades y en señar a todos lo mismo... ya lo es meter 30 alumnos en una clase de instituto y llevarlos al mismo ritmo.

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  87. "La sentencia es la semilla que plasmamos en el espectador con el fin que crezca y el día de mañana se convierta en una “flor” llamada idea, apoyo y hasta en algunos casos solución."

    Jazmín Vallejo

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  88. La sentencia es algo inevitable si se quiere mantener una estructura adecuada al transmitir un mensaje, por muy trivial que éste pueda ser. El punto de vista del autor va intrínseco aunque lo quiera evitar. También es cierto que este mensaje puede ser interpretado de múltiples formas al pasar el tiempo y por cada uno de los lectores o receptores. El autor al escribir impregna la narración de mensajes que representan su visión sobre algún tema en especial de la sociedad en la que vive y así se logra un enlace de comunicación y de interpretación. El cine como medio de comunicación es muy poderoso porque realmente es capaz de transmitir ideas y emociones de forma efectiva y la sentencia es fundamental para manipular la información y los mensajes. Por esta razón es importante el compromiso ético del autor y su responsabilidad directa al dar un punto de vista. Las buenas sentencias, son las que mantienen su vigencia al pasar de los años. Lo difícil es crear sentencias originales y no caer en las ya comprobadas que garantizan un éxito comercial. Si bien el cine entretiene, también comunica, y eso que comunica es lo que queda para ser interpretado a mayor o menor profundidad. Finalmente, la pregunta que todo autor se hace continuamente es: ¿Qué quiero decir?, ¿porqué lo estoy diciendo? ¿qué sentido tiene lo que digo? y ¿cómo lo transmito?.
    Víctor González

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  89. Tiene que existir un equilibrio, entre la sentencia que se quiere trasmitir y la acción.
    No se puede pretender que la película gire únicamente entorno a la sentencia o entorno a la acción porque carecerían de sentido. Es por eso que las películas tienen que tener una sentencia para tener profundidad y tienen que tener acción para entretener.
    En mi opinión creo que la sentencia debería trasmitirse de forma indirecta, mediante las acciones de los personajes, para permitir al espectador sacar sus propias conclusiones.

    Maria Sorarrain

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  90. En mi opinión, la sentencia está presente en la mayoría de obras que guardamos en nuestras retinas. No me viene ningún film a la cabeza que haya recomendado a otras personas, en el que no haya una sentencia de calado importante.

    La mejor manera que tienes para hacer llegar un mensaje al espectador, es a través de la sentencia. Todo guionista quiere llegar a transmitir algo intrínseco, por el hecho de dejar una huella o dar algo de sí a la gente que visiona su "vástago".

    Una película sin sentencia, o ya no hablando de la sentencia, sino de "esencia" o "significado", no es más que un producto sin alma, hecho para la diversión o entretenimiento, que, en mi opninión, no hará que aporte nada a nuestras vidas, ni nos hará crecer como seres humanos.

    Álvaro Sánchez

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  91. En este vídeo que tiene diferentes escenas de distintas películas, podemos encontrar mensajes
    muy distintos entre sí. En ellos expresan una idea, cuya influencia del guionista, director,
    productores, etc. del film se ve en ella. Es decir, no porque se muestre en la película significa que
    sea una verdad absoluta. Aprovecha las películas para que sus mensajes tengan una mayor
    captación. Desde a que "lo mejor que pueda ocurrirnos es tener un amor correspondido" hasta la
    defensa del fuero de los españoles. Lo expresan de una manera que parece convencer al
    espectador, pero ya es uno después de asimilar la información quien decide o no que sea de esa
    manera. En definitiva, los mensajes están influenciados por el contexto en el que se narra, sea
    histórico, social etc. Cambian de un sentido político a temas sentimentales. Lo que si está claro
    es que los mensajes son temas que destacan en el contexto en el que se narra.

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  92. Creo que el acto de recurrir a sentencias embrutece al espectador. En una época como la nuestra, en que las nuevas tecnologías, con todas las facilidades que estas implican, favorecen que nuestro cerebro permanezca “dormido”, dar de manera explícita la clave de una película evita que uno emplee su intelecto. Dar las cosas mascadas, en mi opinión, además de potenciar la comodidad en lugar del sentido crítico, es una de las principales razones por las que el mundo está como está, con brotes de racismo y ultranacionalismo representados en la figura de Trump y del Brexit británico. Es mucho más sencillo aceptar lo que te dicen como válido, porque supone mucho menos esfuerzo que razonarlo o no por ti mismo a partir de las pistas que te den a lo largo de la historia. Tenemos un cerebro tan desarrollado por algo; recurrir a elementos propios del cuento infantil o fábula cuando se trata de un público mayoritariamente adulto es una costumbre que menosprecia su capacidad de raciocinio (y subraya, por cierto, en algunos casos, la ineptitud del director o guionista, que se escuda tras esas sentencias para evitar construir una historia más sutil que transmita lo mismo sin necesidad de decirlo explícitamente).
    Pedro García

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  93. Personalmente, opino que por un lado debemos diferenciar el mensaje que quiere transmitir el autor, y por otro lado la lectura del espectador. Me explico. Hay una gran cantidad de películas con sentencias muy bien definidas, sin embargo, de muchos films que visionamos con amigos, pareja, hijos,etc... si preguntamos al acabar la obra, veremos que es muy posible que haya una dicotomía al respecto. Por lo tanto, sí creo que es necesario que el autor exprese el mensaje con un sentimiento o con un objetivo claro, pero el resultado final en el espectador puede ser un impacto distinto según las variables de éste mismo. Cuando tenemos delante una obra basada en un género concreto, como bien podría ser el cine de terror, si cogemos cualquier película, yo os diré ahora por poner un ejemplo: " Viernes XIII" , que sentencia concluye de éste film? o de otros muchos del género de terror? Por la tanto, mi conclusión final sería que sí, que toda obra artística tiene una sentencia por parte de su creador, pero la interpretación por parte del espectador en algunos casos, puede variar su sentido autorial.
    Natalia Narducci

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  94. Opino que es importante que una película tenga sentencia, que ademas de un contenido estético también contenga un contenido ético. Personalmente me gustan aquellas películas en las que puedes sacar tus propias conclusiones, aquellas en las que diferentes temas como el amor, la unidad de un pueblo, la amistad, la guerra... tienen distintas interpretaciones según los ojos que las miren. Algunas como las que aparecen en el vídeo se repiten hasta que cala el mensaje, "los hombres y las mujeres no pueden ser amigos porque el sexo siempre se interpone entre ellos", "lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido" pero tú como espectador puedes creer que eso es así o darle una nueva interpretación.

    El cine es un buen medio para hacer crítica de multitud de temas, es un buen medio para que la gente abra los ojos a cosas que no ven o no quieren ver. Por eso me parece increíble el trabajo de un guionista, de un director y de todas las personas que trabajan en películas que intentan llegar a la mente del espectador para sacarle esa venda que la sociedad le ha colocado. Por eso es importante el sentido autorial que impregna al film desde que se escribe la frase que resume la película.

    "Hagas lo que hagas ámalo, como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño" Cinema Paradiso, 1988

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  95. Una imagen vale más que mil palabras, dicen.
    En mi opinión las sentencias son innecesarias, me huelen a podrido, independientemente de si hay o no un cadáver en descomposición. El artista debe de ser consciente de que su obra no va a ser interpretada de manera uniforme por todo el público, y además, no ha de pretenderlo.

    No me interesa el cine que da respuestas, porque no creo que eso sea cine. Prefiero que haga preguntas que no puedo contestar.

    Tengo la misma sensación con las sentencias que con esas recopilaciones de flashbacks que ponen al final de las películas para que veamos cómo, efectivamente, el malo ha sido malo durante todo el filme, aunque no nos hayamos dado cuenta.

    Bueno, yo si me he dado cuenta, todos en la sala nos hemos dado cuenta.

    Nos tratan, tratamos al público como si fuera un niño con síndrome de Down (que por cierto, también se ha dado cuenta de quién es el malo), hay que ser más optimistas. El público es inteligente, más que nosotros, y lo estamos maleducando.

    Cada vez damos más información y más rápido, estamos acostumbrando al pueblo a mirar y no a ver. Esculpimos estatuas con carteles que nos indican donde se encuentra la nariz y donde la boca.

    Y obviamente no creo que las sentencias estropeen un relato en su totalidad, pero le hacen cojear, nos muestran la punta del iceberg.

    Marco Cala

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  97. Hoy en día, toda obra audiovisual tiene una sentencia a mostrar y a transmitir como mensaje en nuestras mentes. Es por eso que el cine y el audiovisual es considerado como el séptimo arte, como también es arte la música, la pintura, la poesía… arte es entendido como un producto creado por un ser humano que tiene un objetivo estético y comunicativo para generar emociones, sentimientos, ideas, visiones… es por eso que el cine se transforma en un arte, ya que, no sólo entretiene sino que muestra al mundo una visión, una perspectiva. Esta visión se muestra a través de la sentencia.

    La sentencia que se nos muestra en el mundo audiovisual se realiza para impregnarnos en nuestra mente y en nuestra mirada una visión al mundo, un pensamiento… que el creador lo hará con un discurso, con un personaje o bien con una frase… pero si nos consiguen sumergirnos en su reflexión, la sentencia ha quedado clara. ¿Quién no se ha emocionado en un cine o con una obra audiovisual? Si nos hemos emocionado alguna vez es porque la expresión de la sentencia, el sentido autorial del creador, nos ha hecho creer que esa obra es única, irrepetible y creativa utilizando recursos retóricos, recursos narrativos… múltiples ideas pero, lo que esta claro es que nos tiene que quedar siempre clara la sentencia.

    No sólo la obra audiovisual tiene que mantenernos la intriga, sino también mostrar una sentencia para generar reflexión. Si acabamos de ver una de estas obras y no entendemos nada es porque no nos ha quedado clara la sentencia pero, si salimos meditando sobre la película, discutiendo sobre lo que transmite o hablando del tema de la película, el autor ha conseguido lo que buscaba, transmitir una sentencia para generar una reflexión, abrir mensajes y contenidos éticos. Dejarte con la duda en el cine, con la sentencia en tu mente al final de una película, eso es lo que realmente busca quien cuenta la historia. Evidentemente, siempre aparecerá: ¡Esto ya lo decía tal película! Sí… puede que tenga razón… pero seguramente lo hará de otra forma, con una voz temática distinta… la sentencia muestra el camino al tema. Es por eso que todos recordamos films de años atrás, por eso, se hacen remakes para recordar estos momentos.

    Hoy en día incluso vídeos promocionales buscan mostrar una sentencia pero, no cabe duda, que lo importante para realizar una buena sentencia partiendo de una voz temática concreta es una realización perfecta del guión literario. Hoy en día se muestra en el mundo audiovisual una sentencia aunque pueda que se este volviendo muy simple basándonos más en los efectos especiales pero no debemos decir que no tiene sentencia porque siempre la hay, de una forma excelente o puede que regular, pero siempre esta. Conforme más audiovisuales, más reflexiones, más sentencias, más mensajes… y sí… generando sentencias creamos cultura, creamos arte, creamos vida. “Una cosa es una cosa y no lo que se dice de esa cosa” Birdman (o la inesperada Virtud de la Ignorancia) (2014)

    Joan Congost Abelenda

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  98. En mi opinión, creo que no todas la películas tratan de mandar un mensaje directo al espectador, pero si que muchas de ellas lo llevan implícito sin ser la voluntad, al menos primera, del guionista o del director. Creo que es bueno que haya películas donde se busca mandar un mensaje para concienciar al espectador sobre un tema de actualidad o de preocupación para la sociedad, con una sentencia o símbolo, y otras donde solamente se pretenda distraer al espectador, aunque siempre pueda verse el punto de vista del autor. No obstante, aún seria mejor que dichas películas que solamente tratan de entretener, solamente traten de entretener, sin verse ningún punto de vista del autor, como decíamos en las novelas de Shakespeare.

    Una vez dicho esto, creo que las películas más recordadas son aquellas que llevan una sentencia en la misma, teniendo un fuerte carácter marcado por la voluntad y pensamiento del autor. Sin embargo, creo que las películas deberían tener una sentencia que haga reflexionar al espectador, pero nunca inculcar o imponer una opinión, o simplemente ser puro entretenimiento. Si bien es cierto que, todas la películas, pueden tener ambas cosas.

    En resumen, creo que está bien que la opinión del guionista o director esté presente en la película, mediante un sentencia o símbolo, pero sin que esta trate de convencer al espectador, sino de hacerle reflexionar, sin nunca dejar de lado el entrenamiento.

    Sergi Martínez Torres

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  100. A la hora de escribir un texto siempre prefiero esconder en la medida de lo posible el mensaje que pretendo transmitir para que cada espectador tenga la posibilidad de extraer sus propias conclusiones. Es lo que considero más "justo" con el público ya que considero que nunca un mensaje es totalmente subjetivo.

    Sin embargo, pienso que el uso de sentencias por parte de cualquier autor es totalmente lícito ya que son opiniones subjetivas y derivadas de la situación personal y cultural de cada uno.
    Es decir, un autor puede escribir varias veces sobre un mismo tema como el amor. Como dicho autor es totalmente libre de escribir lo que sienta en ese momento, su mensaje será diferente si escribe un relato después de haber sido abandonado por su pareja o si escribe algo después de haber rehecho su vida con otra persona.

    Lo que cada autor cuenta en la sentencia, mensaje, premisa de sus escritos, es un reflejo de su situación personal en el momento en que la escribe. Por eso pienso que si, en un determinado momento, un guionista recurre a la sentencia en su escrito, debemos entenderla como su opinión personal en ese momento, la cual no puede ser tomada en cuenta como la verdad absoluta sobre ese tema, ya que, insisto, dicho autor puede cambiar de parecer con el tiempo.

    Pablo Llorente


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  101. Una historia, de forma directa o indirecta, lleva asociada una idea que sirve como base conductora de lo que cuenta. La propia narración, el camino de los personajes, ya llevan asociados una idea. Ninguna historia está vacía. El autor, sea consciente o no, llevará a sus personajes a tomar ciertas decisiones, cuya raíz será la percepción que tiene el propio autor de la realidad, o de oponerse a ella. Cuando todo el pueblo sabía que Santiago Nasar iba a morir, y nadie hizo nada, García Márquez nos está diciendo algo, cuando Edipo se entera de que la mujer a la que ha seducido es su madre, y se suicida, Sófocles nos está diciendo algo, cuando Anakin es vestido con su nuevo traje y forma parte de lo que deseaba, aún siendo consciente de su sufrimiento, George Lucas nos está diciendo algo... tal vez no siempre sea un mensaje directo dirigido al público, pero siempre hay un mensaje intrínseco.

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  102. En mi opinión toda película o serie debe cumplir con la función de entretener, pero no debe quedarse ahí. Debe intentar ir más allá, intentando dejarnos una enseñanza, una moraleja o porque no una buena frase, que podemos usar de vez en cuando. Por lo tanto, toda película debe tener una sentencia, ya que en todas películas es necesaria esa frase que será difícil de olvidar. Ya que de no existir la sentencias perderíamos muchas de las mejores frases del cine.

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  103. En mi opinión toda película o todo texto tienen una intención. Esa intención puede que no sea la que quiera transmitir el autor ya que cada persona interpretamos las cosas por nuestras vivencias, sentimientos y cultura. Todos recordamos algunas películas como nuestras favoritas no solo por lo bien realizadas, el guion, o cualquier otro aspecto observable a simple vista, las recordamos por lo que nos han hecho sentir, la sensación que nos ha dado.

    Cristian Moreno Cobos.

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  106. En mi opinión, muchas de las premisas son sentencias. Es difícil escribir y ser imparcial, tus vivencias, influyen de manera directa sobre ti.

    A lo largo de la vida nos vemos influenciados por la sociedad en la que vivimos, la familia, la pareja, las desilusiones y desengaños, la política, los conflictos internos y externos, los sueños, anhelos, metas y objetivos, los valores que uno posee y los valores que nos gustaría tener, así como los que más importancia tienen para nosotros, lo que más nos duele, lo que más odiamos, lo que más amamos, las noticias sobre lo que pasa en el mundo y las fuentes de las que bebemos para inspirarnos y por supuesto el cine que hemos consumido desde nuestra infancia. Todo esto, nos influye, de manera directa.

    En cada relato, en cada personaje, hay algo personal del autor, en ocasiones el tanto por ciento que habita en ello, será pequeño, en otros casos el reflejo del autor será mucho mayor. Incluso en el cine biográfico e histórico hay algo de sentencia.

    En cada persona confluyen dos polos, cada persona alberga un Yin y un Yan, del cual se sirve para escribir y para crear su obra, sea del ámbito que sea, llevando esta polaridad al extremo, sacando el máximo partido del miedo y de todos sus derivados y sacando el máximo partido del amor y de todos sus derivados.

    Pedagogícamente, la sentencia podría ser un arma de doble filo, una visión pesimista y derrotista del autor, sobre el mundo, sobre la vida, influye directamente en el público, sobre todo en aquellas personas más sensibles a las influencias.
    Incluso las imágenes en sí, tienen una influencia notable sobre las personas.

    Por otro lado, muchos autores comparten la sabiduría y la conciencia que han ido adquiriendo con el tiempo, dejándonos frases reflexivas notables, cuál filósofo destacado.


    Desde mi punto de vista, la sentencia es un bien, siempre y cuando, se muestre con honestidad y no de un modo oculto, creado para influenciar al público si o si. Cada persona ha de poder elegir, desde la información y desde el libre albedrío de su propio criterio.

    Jacob Sánchez Barrena.

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