miércoles, 9 de abril de 2014

Ritos, mitos, relatos



Un rito es una ceremonia sagrada relacionada, normalmente, con un momento vital de paso. Si nos vamos a la religión cristiana, son ritos las ceremonias vinculadas a los siete sacramentos: el bautizo, la comunión, la confirmación (ritos de iniciación), el matrimonio, el orden sacerdotal (ritos de compromiso), la confesión o penitencia y la unción de los muertos (ritos de conciliación). En general, las religiones tienen ritos relacionados con cinco grandes momentos en la vida de cualquier persona: los inicios, la maduración, la vida en pareja, la conquista de medios de vida y poder y el final. 


Todo rito, además, va asociado a un mito: un relato que explica el por qué de ese rito. El bautizo, por ejemplo, se explica en la religión cristiana por el mito de Adán y Eva. Eva fue tentada por la serpiente (el demonio) para convencer a Adán de que comiesen una fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal, lo que Dios les tenía prohibido. Su falta provoca la expulsión de ambos del paraíso y que sus descendiente nazcan con un pecado original, el cual solo puede lavarse con un rito: el bautismo.


Cada rito, en efecto, tiene sus mitos. Los ritos de los inicios, por ejemplo, están relacionados con mitos que hablan del nacimiento (Adán y Eva), de los padres (Hera y Hefesto, Abraham e Isaac), de los hermanos (Caín y Abel, Rómulo y Remo) y, en general, de la familia (como el ciclo mítico de Tebas: Edipo, Antígona, etc.). Los ritos de maduración van asociados a mitos que hablan de un joven que abandona el hogar, conquista la propia autonomía y se descubre a sí mismo (el viaje de héroe: Teseo, Sigfrido, Parsifal).  Los ritos de la pareja se explican con mitos sobre la pasión y el rechazo, el triángulo amoroso y el matrimonio (Dido y Eneas, Arturo y Ginebra). Los ritos del poder están relacionados con mitos sobre el descubrimiento de una vocación, sobre los problemas que crean la codicia y la ambición y sobre la necesidad de asumir la responsabilidad de nuestros actos (Midas, Herodes). Finalmente, los ritos del final se explican mediante mitos que nos cuentan cómo superar la muerte de los seres queridos, la nuestra propia y, al mismo tiempo, encontrar una salida espiritual (Orfeo y Eurídice, Fausto, Cristo). 


Cuando el rito pierde su entidad religiosa suele desaparecer, mientras que el mito puede quedar como algo falso y desechable o bien puede permanecer como simple historia, como un cuento bello. Para que esto último suceda debe tener propiedades narrativas: sucesos sorprendentes, personajes complejos, momentos mágicos, etc. Muchos pasajes de La Ilíada y La Odisea o de La Biblia, han pasado al cine, como la reciente producción Noé (Trailer), porque, precisamente, tienen una gran fuerza poética. Su calidad narrativa hace que el filme sea incluso consumido en aquellos países que están fuera del credo y, en consecuencia, no ven el filme como una película religiosa. Porque para los cristianos Noe sí puede seguir funcionando como mito. Puede explicar, por ejemplo, por qué todavía es necesario el rito de la confesión.
 

Es más, puede que el laicismo tenga sus propios mitos. Quiero decir que nuestra sociedad descreída ha creado sus propios ritos para celebrar, por ejemplo, el nacimiento,  la madurez, la conquista del poder o la muerte. Inventamos ceremonias nuevas, como los cumpleaños, las cenas de empresa o tirar las cenizas al mar, que tienen una parafernalia tan grande como las ceremonias sagradas. La ceremonia de la confirmación, por ejemplo, ha sido sustituida por la ceremonia de graduación en el instituto. La boda en la Iglesia, por la boda en el Ayuntamiento, que hasta los homosexuales reclaman como un derecho civil, esto es, casi como algo "sagrado", inherente a la persona. 


Incluso estos nuevos ritos parece que tienen también sus mitos. Son las historias que consumimos en forma de novelas, comics, películas o series de televisión. Ellas nos explican que tenemos necesidad de celebrar ciertas cosas porque, parece ser, son las que, de verdad, importan, los nuevos sacramentos renovados en su contenido y forma. La pregunta es: ¿en ciertos casos el mito puede ser anterior al rito o cambiarlo? En España, por ejemplo, que nunca hubo en la enseñanza ceremonias de graduación a la americana, resulta que ahora las hay porque el cine americano (el mito) las ha impuesto?  Y, si es posible que la ficción audiovisual no sea más que la forma mítica de los ritos nuevos, entonces: ¿seguimos en el estado de pensamiento salvaje que diría Levi-Strauss?




Rito
Mito
Novela, obra de teatro,  película
Los inicios
Adán y Eva, Caín y Abel
Tom Sawyer (1876), Heidi (1880), Pinocho (1882), Billy Elliot (2000)
Hacia la madurez
El viaje del héroe
El León, la Bruja y el Armario (1950), El señor de los anillos (1954), La guerra de las Galaxias (1979), Mátrix (1999)
La vida en pareja
Dido y Eneas, Medea, Fedra, Afrodita
Bodas de sangre (1931), Trópico de Cáncer (1934), Lolita (1950), Love Story (1970), Kramer contra Kramer (1979), Mi hermosa lavandería (1985), Her (2013)
El poder, la ambición, la responsabilidad
El rey Midas, Herodes, Salomón
Macbeth (1606), El acorazado Potenkim (1925), Yo, Claudio (1934), Las uvas de la ira (1939), El poder y la gloria (1940), Ciudadano Kane (1941), Alguien voló sobre el nido del cuco (1962), El lobo de Wall Street (2013)
El final
Orfeo y Eurídice, Fausto, la pasión de Cristo
El séptimo sello (1958), Vértigo (1958), Tierras de penumbra (1993), Mar adentro (2004)


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